¿Qué ocurre cuando el teatro decide apagar la luz por completo y obligar al público a escuchar, imaginar y sentir desde otros lugares? Esa es la pregunta que atraviesa Borges no estaba ciego, una puesta en escena que transforma la ausencia visual en una experiencia inmersiva donde el sonido, los aromas y la memoria toman el control.

La obra, ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera 2023, tendrá una breve temporada del 30 de mayo al 7 de junio de 2026 en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico y propone una aproximación poco convencional a una de las figuras más complejas de la literatura latinoamericana: Jorge Luis Borges.

Lejos de construir una biografía solemne o un homenaje tradicional, el montaje imagina una situación límite. Dos jóvenes guerrilleros secuestran a Borges durante una estancia en México y buscan obligarlo a grabar un mensaje revolucionario. El problema es que ambos admiran profundamente su obra, lo que convierte el encierro en una confrontación verbal llena de ironía, humor y tensiones ideológicas.

La dramaturgia de Enrique Olmos de Ita utiliza ese encuentro ficticio para cuestionar algo que sigue generando debates dentro del arte y la cultura: la posibilidad de separar al creador de sus posturas políticas y contradicciones personales. Borges aparece aquí no como estatua literaria intocable, sino como un ser humano lleno de claroscuros, atrapado entre su genialidad narrativa y las posiciones conservadoras que marcaron parte de su vida pública.

Un montaje que reemplaza la vista por el oído y el olfato

Dirigida por Claudia Rivera Carrera, la obra apuesta por una experiencia neuroestética desarrollada completamente en la oscuridad. El público no observa la acción de manera convencional: la reconstruye mentalmente a través de sonidos, texturas, voces y diseño olfativo.

La ausencia de luz deja de funcionar como simple recurso escénico y se convierte en el lenguaje central del montaje. Cada ruido, respiración y desplazamiento adquiere otra dimensión, mientras la imaginación completa aquello que no puede verse.

Más que una obra sobre la ceguera, Borges no estaba ciego utiliza la oscuridad como herramienta para replantear la manera en que consumimos teatro y cómo construimos imágenes sobre nuestros ídolos culturales. El resultado es un experimento escénico que juega constantemente entre percepción, memoria y mito.

El elenco está conformado por Lourdes Pérez Cesari, Daniel Serrano y Darío Pantaleón, mientras que la producción general corre a cargo de Gabriela González Trujano. La experiencia sonora y técnica, fundamental para el montaje, incluye trabajo de sonorización, iluminación y diseño táctil que busca expandir la experiencia sensorial más allá del escenario tradicional.

Teatro inmersivo en el Foro Alternativo del Helénico

En años recientes, las propuestas inmersivas y sensoriales han ganado terreno dentro de la escena teatral contemporánea, especialmente aquellas que exploran nuevas formas de relación entre el público y la obra. Borges no estaba ciego se suma a esa conversación desde una perspectiva que mezcla humor, crítica política y exploración perceptiva.

La temporada se realizará los sábados y domingos a las 20:00 horas en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico. Los boletos tienen un costo de 214 pesos y pueden adquirirse en taquilla y a través de Centro Cultural Helénico.