Manoko Kajii se convirtió en la asesina serial más famosa de Japón. En apenas seis meses, esta llamada “viuda negra” acabó con tres de sus amantes: hombres de negocios solitarios que conoció en páginas de citas y que sucumbieron ante su habilidad en la cocina y su refinado gusto por los mejores restaurantes de Tokio.

Aunque el caso acaparó titulares en todo el país, lo que realmente desató la obsesión pública fue su aspecto físico: ¿cómo una mujer considerada “gorda” por los medios había logrado seducir a hombres poderosos?

Rika Machida es una periodista atrapada en los mandatos sociales que rigen la vida de muchas mujeres japonesas. Ha dedicado su vida al trabajo, al punto de olvidar el placer, el deseo y hasta el disfrute de la comida. Su dieta se limita a productos bajos en calorías que compra en tiendas de conveniencia, convencida de que ser delgada es la única forma de ser aceptada.

Un año después del juicio, mientras Manoko espera su audiencia de apelación, Rika decide intentar entrevistarla. Sin embargo, la asesina ha rechazado sistemáticamente cualquier acercamiento con la prensa, incluidas varias cartas enviadas por la periodista.

Todo parecía perdido para Riko hasta que, conversando con su amiga Reiko —una ex publirrelacionista ahora ama de casa—, surge un plan alternativo: escribirle no como periodista, sino como cocinera amateur interesada en una receta que Manoko había compartido en su blog. Esa carta, a diferencia de las demás, sí obtiene respuesta.

Lo que comenzó como un intento de entrevista se transforma en una relación compleja. Manoko guía a Rika hacia un mundo en el que el placer no es pecado, donde el cuerpo se habita con orgullo y la comida se celebra como arte y expresión. En sus conversaciones, la periodista se adentra también en el pasado de la asesina, explorando traumas, heridas y contradicciones que la convirtieron en una figura tan temida como fascinante.

Butter (La Gula), de la escritora japonesa Asako Yuzuki, se inspira en el caso real de Kanae Kijima —la asesina más mediática de Japón en 2009— para crear una novela que entrelaza cocina, crimen, periodismo, crítica social y feminismo. Pero sobre todo, es una exploración profunda sobre el cuerpo, la culpa, el deseo y la comida como forma de resistencia.

Se trata de un recorrido por el Japón contemporáneo a través de su gastronomía, sus obsesiones estéticas y los mandatos que pesan sobre las mujeres. Una novela que no busca justificar, sino comprender. Que no narra solo un crimen, sino todo lo que hay detrás de él. Y todo está tejido por un hilo conductor tan inesperado como delicioso: la mantequilla.

¿La mantequilla? Sí. Porque mientras Yuzuki denuncia el machismo y la gordofobia, también nos introduce en una mente criminal que seduce con aromas y sabores. El resultado es una narración que no solo define a Manoko, sino que termina conquistando a la periodista y al lector(a). ¡Difícil resistirse a un ramen rebosante de mantequilla!

Debo confesar que llegué a Butter (La Gula) por casualidad. Mientras buscaba novelas japonesas de terror, encontré un libro de portada amarilla con una vaca invertida y manchas de sangre metálicas que me llamaron poderosamente la atención. Leí la contraportada y quedé fascinado: ¿quién no se interesaría en una asesina serial que seduce a través de la comida?

Fue, sin duda, un hallazgo afortunado. Aunque no es un thriller en sentido estricto —pese a lo que podrían sugerir algunas reseñas—, la novela de Asako Yuzuki atrapa por su capacidad de llevarnos a la mente de una asesina y, sobre todo, a la de una periodista decidida a todo con tal de descubrir la verdad. A medida que la trama avanza, la historia da un giro sorprendente que descoloca y cautiva.

Otro de sus grandes aciertos es la traducción al inglés realizada por Polly Barton, que mantiene la fluidez y el ritmo narrativo; porcierto, ya que había comprado el libro me enteré que también hay una versión en español llamada La Gula. No obstante, ese mismo detallismo en la descripción de aromas, sabores y procesos culinarios, que puede ser un deleite, también llega a sentirse abrumador en algunos pasajes. Aun así, el resultado final es una experiencia literaria envolvente.

Leer Butter (La Gula) es aceptar una invitación a saborear la literatura desde el deseo, la culpa y el placer. Una novela que incomoda y seduce a partes iguales, y que no solo se lee: se degusta. Una obra imprescindible para quienes buscan historias distintas dentro de la narrativa japonesa contemporánea.