En el entramado urbano de la Ciudad de México, los nombres de las calles suelen ser una invitación a mirar atrás y recordar a quienes ayudaron a construir el país. Tal es el caso de la calle Enrique Rébsamen, en la colonia Narvarte, cuyo nombre rinde homenaje a un hombre que cambió para siempre la manera de enseñar en México.
De Suiza a México: el viaje de un pedagogo
Enrique Conrado Rébsamen Egloff nació en 1857 en Kreuzlingen, Suiza, en el seno de una familia dedicada a la enseñanza. Su padre fue director de una escuela normal durante más de cuatro décadas, y desde joven, Enrique mostró el mismo interés por la educación. Estudió en Lausana y Zúrich, donde se formó con los pedagogos más destacados de su tiempo, entre ellos Richard Avenarius y Eugene Renevier.
Su destino cambió al leer un ensayo titulado “Quetzalcóatl” del intelectual alemán Carlos von Gagern, que despertó su fascinación por México. Así, en 1883, dejó Europa y cruzó el Atlántico para impartir clases particulares en León, Guanajuato. No imaginaba que ese viaje lo convertiría en uno de los fundadores del sistema educativo moderno en México.
Un suizo en la reforma educativa mexicana
En la Ciudad de México, Rébsamen entabló amistad con figuras como Ignacio Manuel Altamirano, quien lo acercó a los círculos intelectuales de la época. Su talento no pasó desapercibido: el presidente Porfirio Díaz lo recomendó al gobernador de Veracruz, Juan de la Luz Enríquez, que lo invitó a colaborar en un ambicioso proyecto educativo.
En 1886, Rébsamen fundó en Xalapa la Escuela Normal Veracruzana, la primera institución dedicada a formar maestros bajo métodos científicos y prácticos. Desde allí impulsó una reforma educativa basada en la observación, el razonamiento y el juego, dejando atrás la enseñanza memorística que predominaba en el país.
Su método —conocido como el Método Rébsamen— introdujo la imagen, el color y la experimentación como herramientas pedagógicas, revolucionando la forma en que lxs niñxs aprendían a leer y escribir. Gracias a él, se crearon escuelas normales en todo México y se profesionalizó la labor docente.
El legado del “padre del normalismo mexicano”
Rébsamen también fundó la revista México Intelectual, escribió guías didácticas y promovió el uso de la pedagogía comparada, adaptando las ideas de Pestalozzi, Herbart y Spencer al contexto mexicano. Falleció en 1904 en Xalapa, pero su pensamiento sigue vivo en cada maestro formado bajo el modelo normalista.
Hoy, su nombre aparece en escuelas, calles y monumentos de todo el país —desde Xalapa hasta la Ciudad de México— como una forma de reconocer al extranjero que hizo de la enseñanza su patria. La calle Enrique Rébsamen, en la Narvarte, no solo recuerda a un educador, sino a un hombre que demostró que enseñar también es una forma de construir nación.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.