Pocas avenidas en la Ciudad de México condensan tanta historia como la Calzada Vallejo, una vía que ha visto pasar desde los ejércitos mexicas hasta los camiones de la zona industrial que lleva su nombre. Hoy conocida también como Eje 1 Poniente, esta calzada conecta el centro de la capital con el norte del Valle de México y guarda en su trazo siglos de transformación urbana, económica y cultural.
🌽 De Tenayuca a Tlatelolco: un camino prehispánico
Antes de que existiera la Ciudad de México como la conocemos, esta ruta ya tenía vida. Su origen se remonta al Posclásico mesoamericano, cuando era el camino que unía los antiguos señoríos de Tenayuca y Tlatelolco.
Tenayuca —“el lugar amurallado”— fue una importante capital chichimeca y tepaneca, y la calzada que la comunicaba con Tlatelolco seguía una línea perfectamente recta, trazada con precisión matemática entre ambas pirámides. En ese tiempo, era un camino ceremonial y comercial, rodeado de canales, campos fértiles y poblados ribereños.
🏰 El legado de Antonio Vallejo
Tras la Conquista, las tierras de Azcapotzalco y Tenayuca pasaron a manos de nuevos propietarios españoles. Entre ellos destacó Antonio Vallejo, un hacendado que poseía amplias extensiones de terreno en la zona norte, incluyendo la Hacienda de la Escalera y tierras dedicadas al cultivo de flores, en especial rosas de intenso aroma que hicieron célebre el lugar.
Fue Antonio Vallejo quien ordenó el primer empedrado de la antigua Calzada de Tenayuca, facilitando el tránsito de mercancías y viajeros que se dirigían al Camino Real de Tierra Adentro, la ruta que conectaba la capital novohispana con los territorios del norte. En reconocimiento a su labor, la vía comenzó a ser conocida como Calzada Vallejo —o “Ballejo”, como se escribía entonces—, nombre que conserva hasta hoy.
🚂 Una calzada de tránsito y transformación
Durante el siglo XIX, la calzada cobró nueva relevancia con la instalación del Ferrocarril Monte Alto, inaugurado en 1892, que conectaba la capital con el municipio de Nicolás Romero. Las estaciones de La Magdalena de las Salinas, Patera y Tenayuca marcaron puntos clave de actividad económica y movilidad, hasta que el tren fue sustituido por autobuses en 1940.
Ya en el siglo XX, la Calzada Vallejo se transformó en una arteria vital para la expansión industrial de la ciudad. En 1929 comenzó a desarrollarse la Zona Industrial Vallejo, declarada oficialmente en 1944. Con una superficie de más de cinco millones de metros cuadrados, esta zona se convirtió en una de las áreas fabriles más importantes del país, albergando empresas emblemáticas de la industria mexicana.
🧱 Del lodo al asfalto
La historia de la Calzada Vallejo es también la historia del crecimiento urbano del norte de la capital. De los caminos de tierra y los ríos que la cruzaban —como el de los Remedios o el del Consulado—, pasó a ser una avenida moderna, asfaltada y con alumbrado desde fines del siglo XVIII gracias al virrey Revillagigedo.
El paisaje cambió con la llegada del Monumento a la Raza y la expansión de colonias como La Raza, Santa Cruz de las Salinas y Industrial Vallejo, pero su trazo sigue siendo el mismo que unía hace siglos a los pueblos antiguos del norte del valle.
🌹 Un nombre con historia
Nombrada en honor de un hombre que impulsó su construcción y desarrollo, la Calzada Vallejo es más que una vía de tránsito: es un testigo del paso del tiempo. En ella se entrelazan los ecos de los pueblos prehispánicos, las huellas de la Nueva España y los motores de la modernidad industrial que dieron forma a la Ciudad de México del siglo XX.
Del lodo al asfalto, esta calzada es una metáfora viva del movimiento y la transformación constante de la capital.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.