En el corazón del Bajío, entre paisajes semidesérticos y vestigios milenarios, Cañada de la Virgen da un paso clave para su preservación. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tomó posesión formal de un predio ubicado dentro de la poligonal de esta zona arqueológica, como parte de un proceso que busca asegurar su protección integral y su estudio a largo plazo.

La acción se deriva de un decreto federal que establece la expropiación de más de 700 hectáreas en el municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato, con el objetivo de fortalecer las labores de investigación, conservación, restauración y recuperación de este asentamiento prehispánico de gran relevancia histórica y simbólica.

Más allá de un procedimiento administrativo, la medida permite recuperar un espacio patrimonial para uso y disfrute social, abriendo mejores condiciones para comprender la historia de los pueblos que habitaron la región y para difundir el valor del patrimonio arqueológico de México. También representa un avance en la garantía del derecho de las comunidades indígenas a conservar sus tradiciones, lugares sagrados y memoria cultural.

Como parte de las primeras acciones tras la toma de posesión, personal del INAH realizó un recorrido técnico por el sitio para evaluar su estado actual y definir medidas inmediatas de resguardo. Estas incluyen señalización, acciones de seguridad y lineamientos para un manejo ordenado del área. En estas labores participa la Guardia Nacional, en coordinación con especialistas del instituto, con el fin de reforzar la protección del espacio.

Cañada de la Virgen destaca por su origen multiétnico y por un trazo ceremonial estrechamente vinculado a observaciones astronómicas. El sitio alberga complejos arquitectónicos de gran valor, así como montículos, plataformas, áreas habitacionales y zonas que aún no han sido exploradas en su totalidad. Esta riqueza arqueológica convierte al lugar en un punto clave para el estudio de las antiguas sociedades del centro-norte de México.

Con esta acción, el INAH reafirma su compromiso con la salvaguardia del patrimonio arqueológico nacional y con el desarrollo de estrategias que permitan su conservación y aprovechamiento social, pensando tanto en las comunidades actuales como en las generaciones futuras.