La Casa Tagle es una de las construcciones más emblemáticas del barrio de La Lagunilla, ubicada en el número 74 de la calle República de Brasil, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Esta casona, construida a finales del siglo XVIII y modificada a finales del siglo XIX, es un ejemplo claro del esplendor y estilo que tuvieron las casas de familias importantes durante el auge del barrio.

Historia de una familia y una casa

Originalmente, Don Joaquín Aldana reunió varias propiedades frente a la Parroquia de Santa Catarina para construir su casa. Tras su muerte en 1824, el coronel insurgente Ignacio Paz y Tagle se encargó de la propiedad, que luego heredó su primo Mariano Pérez de Tagle. Fue así como la familia Tagle se estableció en este lugar y prosperó gracias a sus haciendas pulqueras ubicadas en el Valle de Apan.

A finales del siglo XIX, la casa fue ampliada y embellecida con un tercer nivel, un oratorio y, lo más destacado, un balcón de estilo limeño republicano que se ha convertido en un ícono arquitectónico único en la Ciudad de México.

Usos y transformaciones

En 1929, Luciano Tagle, último heredero de la familia, dejó en su testamento que todos sus bienes sirvieran para una causa benéfica. Así nació la Fundación Tagle, que en 1935 convirtió la casa en el hospital de maternidad “San Antonio de Padua”, funcionando hasta 1970.

Después del cierre del hospital, la planta baja se adaptó para distintos usos comerciales, mientras que el resto del edificio siguió siendo sede de la Fundación Tagle hasta 2010. En ese año, la casa fue vendida al Fideicomiso del Centro Histórico y en 2011 fue restaurada para convertirse en el Centro de Legalidad y Justicia, un espacio que alberga dependencias jurídicas y administrativas.

Un patrimonio vivo

La Casa Tagle no solo destaca por su bella arquitectura y su emblemático balcón, sino también por ser un testigo silencioso de la historia de La Lagunilla y de la Ciudad de México. Su evolución refleja los cambios sociales y culturales del barrio, y su conservación es un ejemplo de cómo el pasado puede convivir con el presente para seguir contando historias.