Frente al verde y apacible Parque España, en la emblemática esquina de Guadalajara 104 en la colonia Condesa, se levanta una joya arquitectónica del siglo XX: la Casa Torreblanca, una residencia que no solo guarda una belleza singular, sino también importantes episodios de la historia política y social de México.
Una casa con historia presidencial
La casa fue construida en 1922 por Fernando Torreblanca, secretario particular de la Presidencia de la República durante los gobiernos de Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Emilio Portes Gil, y su esposa Hortensia Elías Calles, hija del general Calles. Su boda, celebrada en la iglesia de Santa Brígida, fue un evento destacado de la época, con el presidente Obregón como padrino de velación.
El inmueble fue proyectado por el ingeniero Manuel Luis Stampa, responsable también de obras como el Museo Casa Carranza. La casa se construyó sobre un amplio terreno de más de 1,800 m² en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, que en ese entonces experimentaba un auge gracias al desarrollo del Nuevo Hipódromo de la Condesa y la Plaza de Toros.
Arquitectura ecléctica de estilo medievalista
De estilo ecléctico con influencias neogóticas y medievalistas, la Casa Torreblanca destaca por su planta cuadrada de tres niveles y sus cuatro torreones almenados que le dan una apariencia de castillo urbano. Su fachada principal está enmarcada por una escalinata de granito que conduce a un gran arco de medio punto, y se remata con farolas de alabastro tanto en la escalinata como en el balcón principal.
Los detalles ornamentales de frisos, cornisas y vitrales italianos conservados desde los años veinte, así como sus maderas talladas, plafones en yeso y una sorprendente recámara de estilo art decó, muestran una transición entre el gusto “medievalista” de la fachada y la modernidad decorativa del interior.
Entre los espacios más llamativos se encuentra el antecomedor, decorado con tres vitrales con escenas medievales elaborados por la “Gran Doraduría de Claudio Pellandini“, una de las más prestigiosas casas de decoración de la época. El ajuar de la recámara principal fue adquirido en el Palacio de Hierro y refleja la sofisticación del mobiliario de los años veinte.
Un hogar con memoria viva
Durante años, la casa fue residencia de la pareja Torreblanca Elías Calles y también albergó al propio Plutarco Elías Calles tras su regreso a la vida privada. En 1986, Hortensia donó la casa y los archivos personales de su esposo y su padre a la nación mexicana, dando origen al Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca (FAPECFT), cuya sede permanece en esta histórica residencia.
La casa está registrada como monumento artístico del siglo XX por el INBAL y ha sido escenario de telenovelas como “¡Vivan los niños!”. A lo largo de los años, ha sido testigo de anécdotas familiares, eventos sociales, políticos y culturales, convirtiéndose en un verdadero archivo viviente de la historia moderna de México.
Hoy, además de ser un centro de investigación histórica, la Casa Torreblanca abre sus jardines y espacios exteriores para eventos con causa, con el fin de recaudar fondos para la preservación y difusión del acervo documental que resguarda.
Visitar la Casa Torreblanca es asomarse a un fragmento de la historia nacional, una experiencia museográfica en un entorno donde el pasado sigue habitando cada rincón.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.