Detrás de cada mural, escultura o documento histórico que sobrevive al paso del tiempo hay un trabajo silencioso, técnico y profundamente cultural. Durante 2025, el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM), adscrito al INBAL, consolidó su papel como una de las instituciones clave en la preservación del patrimonio artístico en México, con más de 900 bienes culturales atendidos a lo largo del país.

Las acciones de conservación y restauración se desplegaron tanto en bienes muebles como inmuebles, e incluyeron obra mural, escultura, pintura de caballete, obra en papel, artes aplicadas, fotografía y acervos documentales. Los trabajos se realizaron en coordinación con museos, universidades, gobiernos estatales y municipales, así como con instituciones culturales dentro y fuera del territorio nacional.

Murales que siguen hablando al presente

Uno de los frentes más visibles del trabajo del CENCROPAM en 2025 fue la conservación de obra mural, un patrimonio que define la identidad visual e histórica de México. En distintos estados se intervinieron murales emblemáticos como Canto a la tierra y a los que la trabajan y liberan de Diego Rivera en Chapingo; Carabela I, Carabela II y Religiones de José Clemente Orozco en el Instituto Cultural Cabañas; e Historia de Michoacán de Juan O’Gorman en Pátzcuaro.

En la Ciudad de México, las labores incluyeron la restauración de murales de Aurora Reyes y David Alfaro Siqueiros, así como trabajos de conservación en obras de Rivera, Noguchi, Clausell y Belkin, ubicadas en espacios públicos, mercados y museos. A ello se suman proyectos actualmente en proceso, como la restauración del Mapa de producción de la República Mexicana de Miguel Covarrubias y paneles de Roberto Montenegro resguardados por el propio CENCROPAM.

Escultura histórica y monumentos urbanos

El taller de escultura concentró esfuerzos tanto en piezas monumentales como en obras patrimoniales de gran valor simbólico. Destaca la primera etapa de restauración del Reloj Monumental de Pachuca, así como las intervenciones realizadas en la Columna de la Independencia y el Hemiciclo a Juárez en la capital del país.

También se llevaron a cabo trabajos en esculturas vinculadas a figuras clave de la cultura mexicana, como el mausoleo de Rosario Castellanos y la tumba de David Alfaro Siqueiros, además de dictámenes y propuestas de restauración para monumentos, relojes públicos y esculturas modernas de artistas como Mathias Goeritz y Manuel Felguérez.

Pintura, papel y artes aplicadas en circulación internacional

Los talleres de caballete, papel y artes aplicadas jugaron un papel fundamental en exposiciones nacionales e internacionales. Obras del Museo Nacional de Arte, el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional de San Carlos y el Museo Carrillo Gil fueron restauradas para muestras presentadas en Londres, Minneapolis, Marruecos, Zacatecas y Guadalajara.

Un proyecto particularmente singular fue la restauración de más de 300 títeres históricos en colaboración con el Museo Nacional del Títere, así como la intervención de grabados de José Guadalupe Posada y bocetos de Saturnino Herrán. Estas acciones no solo preservan las piezas, sino que permiten que sigan activas en exposiciones y proyectos curatoriales contemporáneos.

Un balance que habla de continuidad

Al cierre de 2025, el CENCROPAM reportó la atención de 911 bienes culturales, una cifra superior a la registrada el año anterior. Más allá del número, el dato refleja un fortalecimiento sostenido de las políticas de conservación del patrimonio artístico en México, así como la importancia de un trabajo que, aunque muchas veces ocurre fuera del foco mediático, garantiza que la memoria visual del país siga viva y accesible para las futuras generaciones.