Hay panes que se comen… y otros que cuentan historias. Desde Atotonilco el Grande, una tradición familiar de más de un siglo aterriza en la capital con una propuesta que mezcla memoria, técnica y antojo: los cocoles gigantes de JLaen Tradicional.

Su llegada a la Expo Repostería y Pan CDMX 2026, que se celebra del 19 al 21 de marzo en el Palacio de los Deportes, no solo suma una opción más al recorrido gastronómico del evento. También pone sobre la mesa una forma de hacer pan que resiste al tiempo, al ritmo acelerado y a la estandarización de sabores.

Pan artesanal que conserva el tiempo

Detrás de JLaen Tradicional hay una historia que se amasa desde hace más de 100 años. Hoy, bajo la dirección de JLaen González Badillo, cuarta generación de panaderos, la receta original sigue intacta, como un pequeño acto de resistencia culinaria.

El secreto no es secreto, pero sí ritual: piloncillo, anís y harina de trigo que se transforman en cocoles horneados en horno de tierra con leña. El resultado es un pan de corteza firme y aroma profundo, con ese sabor que parece venir de otra época.

Cocoles gigantes pensados para compartir

Si algo distingue a esta panadería hidalguense es la escala. Aquí el pan no es individual, es colectivo. Los cocoles gigantes están diseñados para partirse en familia, para acompañar sobremesas largas o simplemente para convertirse en el pretexto perfecto de reunión.

A esta tradición se suma una variedad que amplía el abanico del antojo: desde el Picón de Nuez y el Pan de Nata, hasta conchas de chocolate y vainilla elaboradas con Turín. También destacan opciones más intensas como panes rellenos de piña con frutos secos, higo o zarzamora con queso crema.

Qué esperar en Expo Repostería y Pan CDMX 2026

Durante su participación en la Expo, JLaen Tradicional ocupará el stand 64, donde los visitantes podrán probar y comprar sus productos directamente. Además, habrá una dinámica especial: quienes mencionen la frase “Échate tu Cocol” recibirán un 10% de descuento en su compra.

Más allá de la promoción, su presencia se perfila como uno de los imperdibles del evento, especialmente para quienes buscan propuestas auténticas dentro de la panadería mexicana.

De la tradición local al paladar chilango

En una ciudad donde la oferta panadera es vasta pero muchas veces homogénea, propuestas como esta abren una ventana a otros territorios del sabor. Los cocoles de Hidalgo no compiten por sofisticación, sino por memoria, por técnica y por esa cualidad difícil de nombrar que convierte un alimento en experiencia.

Porque al final, en cada pieza hay algo más que ingredientes: hay historia compartida, manos heredadas y un horno que sigue encendido contra el paso del tiempo.