Hablar de la Colonia Del Valle es hablar de una Ciudad de México que aprendió a crecer sin perder del todo su vocación residencial. Ubicada en la alcaldía Benito Juárez, esta colonia del centro-sur capitalino resume buena parte de la historia urbana de la ciudad: del paisaje lacustre prehispánico al barrio aristocrático del Porfiriato, de las mansiones campestres a los edificios modernos que hoy definen su silueta.

Caminar por Del Valle es recorrer capas de tiempo superpuestas, visibles en sus calles arboladas, sus parques históricos y la diversidad arquitectónica que convive sin pedir permiso.

De pueblos originarios a barrio aristocrático

Antes de llamarse Del Valle, este territorio estuvo habitado por pueblos originarios como San Lorenzo Xochimanca y Tlacoquemécatl, cuyas raíces se remontan a la época prehispánica y que sobrevivieron al proceso de conquista y evangelización. Durante el virreinato, la zona pasó a formar parte del Corregimiento de Coyoacán, dentro del extenso Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado a Hernán Cortés.

Con el tiempo, los terrenos se concentraron en grandes propiedades agrícolas como la Hacienda de San Borja, que durante siglos produjo frutas, granos y pulque para la capital. La historia dio un giro decisivo a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando estas haciendas comenzaron a fraccionarse y el área se transformó en un barrio de descanso para las élites porfirianas.

Fue entonces cuando surgieron villas campestres con amplios jardines, calles trazadas con visión moderna y una idea muy clara de lo que significaba vivir bien lejos del bullicio del centro, pero lo suficientemente cerca para llegar en tranvía.

El crecimiento urbano y la modernidad del siglo XX

La verdadera urbanización de la Colonia Del Valle llegó con la pavimentación y ampliación de avenida de los Insurgentes en la década de 1920. A partir de ese momento comenzaron a levantarse casonas monumentales, parques públicos y equipamientos urbanos que marcaron su identidad.

Durante los años sesenta, Del Valle ya estaba completamente integrada a la ciudad moderna. Llegaron tiendas departamentales, centros comerciales pioneros como Plaza Universidad, hospitales de alta especialidad y conjuntos habitacionales emblemáticos como el Centro Urbano Presidente Alemán, diseñado por Mario Pani bajo los principios del funcionalismo.

El gran parteaguas ocurrió en 1978 con la construcción de los Ejes Viales, que transformaron para siempre la fisonomía del barrio. Muchas casas dieron paso a edificios de departamentos, oficinas, escuelas y restaurantes, iniciando un proceso de densificación que continúa hasta hoy.

Qué hacer en la Colonia Del Valle

Más allá de su vocación residencial, la Colonia Del Valle ofrece múltiples experiencias culturales y de ocio. Uno de sus mayores atractivos son sus parques, verdaderos pulmones urbanos donde la vida cotidiana se despliega con calma.

El Parque Hundido Luis G. Urbina, con su diseño a desnivel y sus relojes florales, es uno de los más emblemáticos. A él se suman el Parque Mariscal Sucre, con su kiosco francés porfiriano; el Parque Tlacoquemécatl, conocido como Jardín del Arte por la exposición dominical de pintores; y espacios como el Parque San Lorenzo o el Jardín Pascual Ortiz Rubio.

En el terreno cultural, la colonia y sus alrededores concentran recintos clave de la ciudad. El Polyforum Cultural Siqueiros, con el mural La marcha de la humanidad, se alza como un faro artístico en Insurgentes. El Teatro Julio Prieto, la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM y la Casa Museo Luis Buñuel amplían la oferta con teatro, música y cine.

A esto se suman galerías, casas de cultura, librerías independientes, cafeterías de barrio y una escena gastronómica que va de fondas tradicionales a propuestas contemporáneas.

Un barrio de templos y arquitectura diversa

La Colonia Del Valle también se reconoce por su riqueza arquitectónica. Aquí conviven vestigios virreinales, casonas de estilo colonial californiano, edificios art déco y torres funcionalistas de mediados del siglo XX. Destacan templos como el Purísimo Corazón de María, de gran presencia urbana; el Templo de Santa Mónica, obra del ingeniero Félix Candela; y la histórica capilla de San Lorenzo Xochimanca, que recuerda el origen prehispánico del barrio.

Habitantes ilustres de la Colonia Del Valle

Del Valle no solo ha sido un buen lugar para vivir, también ha sido hogar de figuras clave de la cultura mexicana. Entre sus residentes más destacados se encuentran Pedro Infante, Sara García, María Elena Velasco “La India María”, Elena Poniatowska, David Huerta, Luis Buñuel, Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, Ninón Sevilla, Julio Scherer García y Federico Cantú, entre muchos otros.

Esta concentración de artistas, escritores, cineastas y periodistas no es casual. La colonia ofrecía tranquilidad, buena conectividad y un entorno propicio para la creación, condiciones que aún hoy la hacen atractiva para quienes buscan vivir la ciudad sin renunciar a cierta pausa.

La Colonia Del Valle hoy

En la actualidad, la Colonia Del Valle sigue siendo uno de los barrios con mayor plusvalía y mejor conectividad de la Ciudad de México. Su ubicación estratégica, sumada a una amplia oferta de servicios, educación y salud, la mantiene como una zona deseada, aunque no exenta de tensiones como la gentrificación y la saturación urbana.

Aun así, Del Valle conserva algo difícil de replicar: la sensación de barrio dentro de una megalópolis. Un lugar donde el pasado no es un recuerdo lejano, sino una presencia cotidiana que se manifiesta en parques, calles y edificios que han visto pasar más de un siglo de historia capitalina.