Diciembre no solo es sinónimo de regalos, ofertas y pagos de fin de año. También se ha convertido en el mes con mayor actividad de fraude digital en México, especialmente en lo que respecta a compras en línea. El cierre del año, cuando coinciden aguinaldos, bonos y un aumento acelerado del consumo digital, crea el escenario perfecto para los ciberdelincuentes.

Especialistas en finanzas digitales advierten que los últimos días del año concentran un riesgo particular. El 30 y 31 de diciembre destacan como fechas críticas, no solo por el volumen de transacciones, sino porque muchas personas compran con prisa, bajan la guardia y realizan pagos desde dispositivos o redes poco seguras.

De acuerdo con datos de la CONDUSEF, diciembre registra el mayor número de fraudes cibernéticos del año. Los delincuentes aprovechan la alta demanda del comercio electrónico y suelen intensificar su actividad los lunes y viernes, días en los que se reporta un repunte de operaciones sospechosas. En temporada decembrina, las quejas por posibles fraudes aumentan alrededor de 5 por ciento frente a otros meses.

El fraude digital en México una tendencia en ascenso

Las cifras confirman que el fraude financiero en México ha migrado de forma acelerada al entorno digital. Al cierre de 2024 se registraron más de 8 millones de reclamaciones por fraude financiero, de las cuales cerca de 5.7 millones correspondieron a fraudes cibernéticos. Esto significa que siete de cada diez fraudes hoy ocurren en medios digitales.

El comercio electrónico concentra la mayor parte de estos casos, con más de 5 millones de reclamaciones. El impacto económico también es considerable: los montos reclamados por fraudes cibernéticos superaron los 20 mil millones de pesos, y menos de una tercera parte logró ser recuperada por los usuarios.

Este panorama deja claro que el crecimiento del consumo digital ha venido acompañado de nuevos riesgos, especialmente en periodos de alta actividad como el cierre del año.

Cómo evitar fraudes al comprar en línea a fin de año

Comprar en línea no tiene por qué convertirse en una experiencia de riesgo. Tomar precauciones básicas puede marcar la diferencia entre una buena oferta y un problema financiero que arrastre el inicio del año nuevo.

Verificar la autenticidad de los sitios es fundamental. Las promociones demasiado atractivas suelen ser la primera señal de alerta. Antes de comprar, conviene revisar que la dirección web sea correcta, que cuente con protocolo de seguridad https y que existan reseñas reales de otros compradores.

También es importante desconfiar de enlaces recibidos por mensajes o correos no solicitados. Bancos, paqueterías y tiendas no piden datos personales por WhatsApp, SMS o correos genéricos. Ante cualquier duda, lo más seguro es contactar directamente a la institución por sus canales oficiales y activar alertas bancarias para monitorear cargos en tiempo real.

El uso de métodos de pago seguros reduce considerablemente el riesgo. Las tarjetas virtuales, los códigos CVV dinámicos y plataformas como PayPal ofrecen una capa adicional de protección, ya que los datos expiran rápidamente y dificultan la clonación.

Proteger los dispositivos también es clave. Evitar compras desde computadoras públicas o redes Wi-Fi abiertas, usar contraseñas robustas y habilitar accesos biométricos en aplicaciones bancarias y tiendas en línea ayuda a cerrar puertas a posibles fraudes.

Finalmente, revisar con frecuencia los estados de cuenta permite detectar cargos irregulares a tiempo. Ante cualquier movimiento sospechoso, reportarlo de inmediato y conservar comprobantes facilita las aclaraciones con bancos y comercios.

En un mes marcado por el consumo y la celebración, la prevención se vuelve parte esencial de una experiencia digital segura. Comprar con calma y atención puede ser el mejor cierre de año.