Debo confesarlo: ya casi no voy a festivales de música. Aunque suele haber bandas que me gustan, pocas me emocionan lo suficiente como para lanzarme a un evento masivo. Sí, he ido a festivales para ver a Los Fabulosos Cadillacs, Attaque 77, NOFX, Morrissey, Rancid, Brujería, Fishbone, Moby, Pretty Girls Make Graves, Pixies, Ska-P, Santigold, M.I.A., Jake Bugg o Belle and Sebastian, entre muchos otros. Pero son contadas las bandas que realmente hacen que valga la pena el maratón festivalero.
Sin embargo, este año había una razón de peso: AFI se presentaría el domingo 16 de noviembre en el Corona Capital 2025. Tenía que verlos, aunque los vi hace casi veinte años en el desaparecido Salón 21. ¿Cómo no querer ver a una banda que llevo siguiendo desde finales de los 90 y cuya evolución ha crecido conmigo?

Ya que compraría los boletos, decidimos aprovechar todo el día. Llegamos a la puerta 15 del Autódromo Hermanos Rodríguez poco después de las 2 de la tarde. Mientras esperábamos la apertura a las 2:30, repartidores ofrecían muestras de Flying Fish, la nueva cerveza sudafricana con sabor lima-limón que llegó a México de la mano de Grupo Modelo. Refrescante, perfecta para arrancar la jornada festivalera. Tras pasar seguridad, lo primero que encontramos fue el escenario Viva Tent, junto a la zona de foodtrucks y Burgerlandia (de eso hablaremos más adelante).
Las primeras bandas arrancaban a las 15:20, así que preferimos recorrer las activaciones del Corona Capital 2025. Además de la icónica rueda de la fortuna, había dinámicas de Mazapanes La Rosa, Johnnie Walker, Little Caesars y más. También descubrimos varias zonas de comida y barras de bebidas, lo que alivió las filas habituales. Aprovechamos para solicitar y recargar la pulsera Digicash, indispensable para pagar dentro del festival.

A las 15:20 nos topamos con Jet Vesper en el escenario Corona Sunset, su propuesta soul-pop australiana nos atrapó al instante. Y para las 4 de la tarde, el hambre apremiaba. En nuestra búsqueda de comida, junto a un enorme caballo rosado instagrameable, apareció Burgerlandia: un pequeño festival gastronómico dentro del Corona Capital.
¿Un festival dentro del festival? Sí. Burgerlandia fue curado por Marcelo Lara, guitarrista de Moderatto y crítico de hamburguesas conocido como Burgerman. Durante años ha recorrido la CDMX probando hamburgueserías y compartiendo sus reseñas, convirtiéndose en uno de los referentes del tema. Para esta edición, seleccionó nueve propuestas imperdibles: Chazz, Butcher and Sons, La Soul Roma, Rubens, La Patties, Shmile Burger, Burger Gang, Chicago’s Bearnies y La Hamburbifería. Probamos la Smash de Shmile y La Pattie de La Patties. Ambas brutales.

Con el estómago contento, caminamos al Escenario Nivea Tono Natural para ver a Kadavar. Y a las 17:40 ya estábamos frente al Escenario Corona, decorado con edificios emblemáticos de la CDMX, esperando a AFI. El show arrancó con Girl’s Not Grey —el tema que los consolidó en México— seguido de Love Like Winter. Tocaron 17 Crimes, I Hope You Suffer, The Boy Who Destroyed the World, The Days of the Phoenix, Silver and Cold y cerraron con Miss Murder. También incluyeron canciones del nuevo disco como Holy Visions, Behind the Clock y Marguerite. Aunque me habría encantado que tocaran más temas anteriores a Sing The Sorrow, fue un concierto épico.

Después vino James en el Escenario Doritos, con una presentación tranquila pero concurrida. A mitad del show regresamos al Escenario Corona para ver a Weezer, una de las bandas más esperadas. Tocaron clásicos como My Name is Jonas, Dope Nose, Hash Pipe, Surf Wax America, Pork and Beans, The Good Life y Buddy Holly. Un concierto lleno de nostalgia.

A las 21:30 arrancó Deftones, probablemente la presentación más esperada de la noche. Empezaron con My Mind Is a Mountain, siguieron con Licked Club y Be Quiet and Drive. El público estaba completamente entregado. Sin embargo, nos fuimos antes de que terminaran para alcanzar unos minutos de Cut Copy en la Viva Tent.
Y aunque a las 23:00 iniciaba Linkin Park, una de las cartas fuertes del festival, honestamente nunca fui fan y el cansancio ya pesaba. Decidimos salir temprano del Autódromo para evitar la avalancha de gente.

El Corona Capital 2025 demostró que sigue siendo uno de los festivales más completos de México: música internacional, espacios cómodos, activaciones bien pensadas y propuestas gastronómicas memorables como Burgerlandia. Pero, sobre todo, fue una jornada perfecta para reencontrarse con bandas que han marcado generaciones y para recordar que los festivales siguen siendo un punto de encuentro entre la nostalgia, la novedad y la emoción colectiva.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.