Cada año, durante la Cuaresma, el pescado y los mariscos se convierten en protagonistas de la mesa en México. Pero en 2026 la conversación ya no gira solo en torno al sabor o la receta. La pregunta clave es otra: ¿de dónde viene lo que estamos comiendo y cómo fue obtenido?
Elegir mariscos en Cuaresma implica pensar en nutrición, trazabilidad y sostenibilidad. No todos los productos del mar siguen el mismo camino antes de llegar al plato, y entender esa diferencia puede impactar tanto en la salud como en el equilibrio de los ecosistemas marinos.
Pesca responsable y certificaciones qué significan realmente
En el mar conviven dos realidades. Por un lado, prácticas sin regulación clara, donde no siempre se respetan temporadas de veda, tallas mínimas o volúmenes de captura. Esto puede provocar la sobreexplotación de especies y afectar la capacidad de recuperación de las poblaciones marinas.
En contraste, la pesca y acuacultura responsables operan bajo lineamientos específicos que contemplan ciclos reproductivos, monitoreo ambiental y control de densidades. Además, permiten trazabilidad desde el origen. Organismos como el Marine Stewardship Council certifican estos procesos bajo estándares verificables.
Para el consumidor, esto se traduce en mayor certeza sanitaria y en la posibilidad de apoyar sistemas que buscan preservar el recurso a largo plazo.
Especies populares en Cuaresma y su valor nutricional
Algunos productos del mar que suelen destacar en temporada provienen de acuacultura certificada. El salmón Ora King Salmon o el de Bakkafrost son ejemplos de producción controlada que favorece altos niveles de omega 3 y proteínas de buena biodisponibilidad.
El calamar Mongo Ika, apreciado por su textura firme y versatilidad culinaria, puede recorrer miles de kilómetros manteniendo su integridad gracias a procesos de conservación adecuados. En México, la totoaba de acuacultura sustentable en el norte del país también se ha posicionado como alternativa regulada frente a la pesca ilegal histórica de la especie.
El mito de lo fresco frente a la ultracongelación
Uno de los debates recurrentes en Cuaresma es la frescura. Existe la idea de que “recién salido del mar” siempre es mejor. Sin embargo, la ultracongelación inmediata tras la captura o cosecha puede preservar mejor la textura y los nutrientes.
Cuando el pescado se congela rápidamente se forman microcristales que protegen la estructura celular. Esto ayuda a mantener firmeza, jugosidad y perfil nutricional. En cadenas largas de refrigeración tradicional, la degradación puede ser progresiva, incluso si el producto se vende como fresco.
La tecnología de congelación rápida, como la desarrollada por marcas especializadas en distribución de proteínas, busca precisamente minimizar la formación de cristales grandes y prolongar la vida útil sin comprometer calidad.
Tres claves para elegir mejor mariscos en Cuaresma 2026
- Prioriza el origen certificado
Busca etiquetas o información clara sobre pesca sustentable o acuacultura responsable. La trazabilidad ofrece mayor confianza y estabilidad en la calidad. - Evalúa la textura
Un salmón debe sentirse firme y compacto; un calamar conservar elasticidad natural; un pescado blanco como la totoaba mantener estructura consistente. La textura revela el manejo postcaptura. - Descongela de forma gradual
Pasa el producto del congelador al refrigerador entre 8 y 12 horas antes de cocinar. Este proceso ayuda a preservar la estructura celular y el sabor.
En Cuaresma 2026, elegir mariscos saludables y sustentables no es una tendencia pasajera. Es una forma concreta de cuidar la alimentación familiar y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación del mar que hace posible estas tradiciones gastronómicas.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.