El Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo (MCEDRyFK) invita a explorar la poética de la muerte a través de la charla Juan O’Gorman y la muerte, que se llevará a cabo el viernes 31 de octubre a las 16:30 horas. La conferencia será impartida por Sofía Margarita Provencio O’Donoghue y la entrada es libre, con cupo limitado.

La charla se realiza en el marco de la ofrenda colaborativa presentada por el MCEDRyFK y el Museo Dolores Olmedo, que rinde homenaje al arquitecto en el 120 aniversario de su nacimiento. La instalación puede visitarse en las tres casas del museo, ofreciendo un recorrido visual que conecta la memoria, la creación y la trascendencia en la obra de O’Gorman.

Durante la conferencia, Provencio O’Donoghue analizará cómo la muerte y la espiritualidad atraviesan la obra arquitectónica y pictórica de Juan O’Gorman, guiando a los participantes a redescubrir los símbolos y alegorías que marcaron su legado. La actividad busca mostrar la relación entre la creatividad, la memoria y la reflexión sobre la finitud de la vida, elementos que definieron a una de las figuras más importantes de la arquitectura mexicana del siglo XX.

Juan O’Gorman: un legado que transformó la arquitectura mexicana

Nacido el 6 de julio de 1905 en Coyoacán, Ciudad de México, Juan O’Gorman estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura y trabajó junto al arquitecto Carlos Obregón Santacilia. Su obra combina influencias del funcionalismo, la arquitectura orgánica y las ideas de Le Corbusier y Frank Lloyd Wright.

Entre sus logros destacan la primera casa funcionalista de México en San Ángel (1929), la construcción de la casa-estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, y su participación en proyectos emblemáticos como el edificio del Banco de México, 26 escuelas primarias en la Ciudad de México y los murales del edificio de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria. Su legado fusiona arquitectura y arte, consolidando su influencia en la identidad cultural y urbana del país.

Con esta charla, el MCEDRyFK ofrece una oportunidad única de acercarse a la obra de O’Gorman, entender su visión sobre la muerte y apreciar la riqueza simbólica que integró en su arquitectura y murales, reafirmando su lugar como uno de los grandes referentes del arte y la arquitectura mexicana.