Cada 8 de agosto celebramos el Día Internacional del Gato, una fecha para rendir homenaje a esos compañeros peludos que han conquistado no solo nuestros sillones, sino también nuestros corazones. Más allá de los videos virales y las travesuras entrañables, esta efeméride también nos invita a reflexionar sobre lo que realmente implica su cuidado responsable.
Y es que, aunque los gatos pueden parecer animales autosuficientes, su bienestar depende directamente de nuestras decisiones. Para garantizarles una vida larga y saludable, hay tres pilares que no pueden faltar en su rutina: vacunación, desparasitación y visitas regulares al veterinario.
1. Vacunación: la base de una vida protegida
Aun si tu gato no sale de casa, las vacunas son esenciales. Algunas enfermedades como la panleucopenia, la rinotraqueítis o la leucemia felina (FeLV) pueden ser graves o incluso mortales, y solo un esquema de vacunación completo puede prevenirlas.
Además, recientemente la vacuna contra la leucemia felina se ha incluido como parte de las vacunas esenciales en gatitos debido a su alta prevalencia. Así que si en su momento decidiste no aplicarla, es buen momento para consultarlo nuevamente con tu veterinario.
Recuerda: los virus pueden llegar a casa en la ropa, en los zapatos o mediante otros animales. Prevenir siempre será más barato, sencillo y seguro que tratar una enfermedad.
2. Desparasitación: protegerlo también es protegerte a ti
Un gato puede estar parasitado sin mostrar ningún síntoma. Los parásitos internos (como lombrices intestinales) y externos (como pulgas o garrapatas) no solo afectan su salud, también pueden contagiarse a otros animales y personas.
Por eso, la desparasitación no es opcional. Es una medida de cuidado integral, tanto para tu gato como para tu familia. La frecuencia dependerá de su estilo de vida: si sale o no de casa, si convive con otros animales o con personas vulnerables como niños o adultos mayores.
Consulta a tu veterinario para establecer un calendario de desparasitación adecuado y mantener a raya estos riesgos invisibles.
3. Chequeos veterinarios: detectar a tiempo es clave
Muchas enfermedades felinas graves, como el cáncer o la insuficiencia renal, no presentan síntomas en etapas tempranas. Por eso, las visitas periódicas al veterinario son fundamentales.
Además del diagnóstico temprano, estos chequeos ayudan a establecer rutinas personalizadas de alimentación, comportamiento y prevención.
Como señala el especialista Alejandro Sánchez, de MSD Salud Animal en México:
“Cuidar a un gato implica algo más profundo que solo cubrir lo básico. Vacunar, desparasitar y visitar al médico veterinario no son trámites: son actos de responsabilidad que construyen bienestar duradero”.
Adoptar un gato es abrirle espacio a una relación de afecto y compañía, pero también a decisiones que impactan directamente en su calidad de vida. En esta nueva visión de familia —más empática, más consciente—, cuidar bien de un gato es también cuidar de todo lo que nos rodea.
Este Día Internacional del Gato, celebremos con acciones que marcan la diferencia: su salud también es nuestro bienestar.

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