Cada 13 de marzo, aficionados a la coctelería y a los aperitivos levantan la copa para celebrar el Día Mundial del Vermut, una fecha dedicada a uno de los vinos aromatizados más emblemáticos del mundo. Lo que durante décadas fue una bebida asociada a sobremesas familiares hoy vive un renacimiento en barras especializadas y restaurantes donde el vermut vuelve a ocupar un lugar protagónico.
En esencia, el vermut es un vino —generalmente blanco— aromatizado con una compleja mezcla de botánicos. Entre ellos destaca el ajenjo, ingrediente que le da su carácter distintivo, acompañado por flores, raíces y especias que construyen su perfil aromático. El resultado puede variar entre versiones dulces, secas o más intensas, pero todas comparten ese equilibrio entre amargor, frescura y elegancia que lo ha convertido en una pieza fundamental de la cultura del aperitivo.
Tres formas clásicas de disfrutar el vermut
Parte del encanto del vermut está en su versatilidad. Puede disfrutarse de distintas maneras dependiendo del momento y del estilo de quien lo bebe.
Servido solo y bien frío
La forma más tradicional de tomarlo es sin mezclas, directo en la copa y muy frío. En el caso del vermut rojo suele acompañarse con una aceituna y una rodaja de naranja, mientras que el blanco suele servirse con limón. Una preparación simple que permite apreciar con claridad sus aromas y su equilibrio entre dulzor y amargor.
Con sifón o agua con gas
Un pequeño toque de agua mineral abre los aromas del vermut y lo convierte en un aperitivo más ligero. Esta preparación, muy popular en España e Italia, es ideal para tardes largas y encuentros relajados.
En coctelería clásica
El vermut también es protagonista en algunos de los cócteles más famosos del mundo. Bebidas icónicas como el Negroni, el Manhattan o el Dry Martini no existirían sin este vino aromatizado que aporta complejidad y profundidad a la mezcla.
Vermut y habano un maridaje para explorar
Más allá de la coctelería, el vermut también puede integrarse a experiencias de maridaje más sofisticadas. Una de las combinaciones que ha ganado popularidad entre aficionados es su encuentro con los Habano.
El dulzor y el amargor del vermut realzan las notas terrosas, amaderadas y especiadas de la hoja de tabaco cubana, creando un diálogo sensorial donde cada elemento potencia al otro. Es una experiencia que invita a tomarse el tiempo con calma, disfrutar los aromas y descubrir nuevas capas de sabor.
Tres combinaciones para explorar el maridaje
Para quienes desean adentrarse en este tipo de experiencia, existen algunas combinaciones que ayudan a entender la armonía entre vermut y habano.
Vermut rosso con Montecristo No. 4
Las notas especiadas del vermut rojo encuentran un buen equilibrio con la fortaleza media de Montecristo No. 4. Opciones como Martini Rosso o Yzaguirre Red Reserva funcionan bien para este maridaje.
Vermut bianco con Hoyo de Monterrey Epicure No. 2
Las notas cítricas y florales del vermut blanco acompañan la suavidad aromática de Hoyo de Monterrey Epicure No. 2. Algunas opciones interesantes son Cinzano Bianco o Dolin Blanc, ambos ideales como aperitivo servido con hielo.
Vermut nero con Partagás Serie D No. 4
Para quienes buscan sabores más intensos, un vermut oscuro puede acompañar bien a Partagás Serie D No. 4. Etiquetas como Punt e Mes o Carpano Antica Formula ofrecen perfiles complejos con notas de cítricos, hierbas y especias.
El regreso del ritual del aperitivo
El renovado interés por el vermut refleja una tendencia más amplia en la cultura gastronómica contemporánea: recuperar rituales de consumo que privilegian el tiempo, la conversación y la experiencia sensorial.
En ese contexto, el Día Mundial del Vermut se ha convertido en una oportunidad para redescubrir una bebida que ha acompañado generaciones, pero que hoy vuelve a reinventarse en barras, restaurantes y reuniones entre amigos.
Ya sea servido solo, en un cóctel clásico o acompañado de un habano, el vermut sigue demostrando que su encanto está precisamente en esa mezcla de tradición, estilo y libertad para experimentar.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.