La historia de la Dulcería de Celaya comienza en 1874, en la antigua calle de Plateros, una de las más elegantes del México del siglo XIX. En esa época, este tramo del Centro Histórico albergaba platerías y joyerías de gran prestigio, reflejo del refinado gusto de la élite porfiriana. Fue allí donde los hermanos Alfredo y Luis Guízar decidieron abrir una pequeña tienda dedicada a los dulces típicos de todos los rincones del país. Su nombre: Dulcería de Celaya.

Ubicada justo al lado del famoso Café La Concordia —frecuentado por la alta sociedad de la época—, la dulcería pronto se ganó la atención del público más exigente. La clientela quedaba encantada con los sabores tradicionales, por lo que los hermanos Guízar dieron un paso más: compraron las recetas a sus proveedores y comenzaron a fabricar ellos mismos sus dulces, siempre con la más alta calidad artesanal.
En 1905, con la demolición del convento de La Profesa y el Gran Teatro Nacional ordenada por Porfirio Díaz para ampliar la Avenida Cinco de Mayo, los Guízar vieron una oportunidad. Decidieron mudarse a esta nueva avenida, que prometía convertirse en una de las más vibrantes de la ciudad. La tienda adoptó el estilo Art Nouveau tan característico de la época, y no tardó en convertirse en la dulcería más importante del momento. Ni la Revolución Mexicana detuvo al negocio, siguieron endulzando la vida de miles de personas con sus inigualables recetas caseras.

Más de siglo y medio después, la Dulcería de Celaya sigue siendo un emblema del Centro Histórico de la Ciudad de México. Hoy ofrece una selección de más de 90 dulces típicos mexicanos y españoles, además de figuras artesanales de barro como las calaveras tradicionales que adornan los altares de Día de Muertos.
¿Cocadas, alegrías, palanquetas, obleas, jamoncillos o borrachitos? Claro que sí, pero eso es solo el principio. En sus vitrinas encontrarás una oferta única de dulces con influencia española y árabe: suspiros, ate de membrillo, fruta cubierta, buñuelos, bollitos de nuez, turrones de almendra, puerquitos, besos de nuez, flan de coco, rosquillas, puchitas (sí, sin albur), alfeñiques, quesitos de almendra, cremas de menta y tamarindo natural, entre muchos otros.

Y lo mejor de todo: cada dulce está hecho de manera artesanal, con recetas heredadas de generación en generación, sin aditivos ni procesos industriales. Además de probar sabores únicos, entrar a la Dulcería de Celaya es sumergirse en un espacio detenido en el tiempo, con arquitectura porfiriana y un aire nostálgico que encanta a locales y visitantes.
Si buscas un verdadero tesoro de la gastronomía tradicional mexicana, la Dulcería de Celaya es una parada obligada. Una joya histórica y dulce que sobrevive al paso del tiempo en pleno corazón de la CDMX.
Prepara tu Visita
Dirección: Av. 5 de Mayo #39, Centro Histórico, Ciudad de México, CDMX
Horario: Lunes a sábado de 10:00 a 19:00 hrs.
Página Web: dulceriadecelaya.com
Instagram: instagram.com/dulceriadecelaya
Facebook: facebook.com/p/Dulceria-de-Celaya-100064113396150

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.