Frente a la Secretaría de Gobernación, sobre la emblemática avenida Bucareli, se alza uno de los últimos testigos del esplendor arquitectónico de principios del siglo XX: el Edificio Gaona. Construido entre 1922 y 1925 por el arquitecto Ángel Torres Torija, este inmueble de estilo neocolonial fue mandado erigir por el célebre torero Rodolfo Gaona, figura central de la tauromaquia mexicana de su tiempo.

Su fachada, de cantera, tezontle y azulejos, muestra un inusual repertorio decorativo: mosaicos pintados con retratos de Hernán Cortés, Bucareli y distintos virreyes, así como una cornisa adornada con los escudos de Monterrey, Guadalajara, Puebla y Saltillo, entre otras ciudades. El conjunto evoca un México que miraba con orgullo a su pasado colonial mientras se adentraba en la modernidad.

Una joya de Bucareli y su historia convulsa

Durante los años veinte, Bucareli era uno de los paseos preferidos de la aristocracia capitalina, un corredor elegante rodeado de cafés, redacciones periodísticas y edificios de inspiración europea. En ese contexto, el Edificio Gaona representó una de las primeras unidades habitacionales modernas de la zona, con más de sesenta departamentos distribuidos entre patios interiores y balcones hacia la avenida.

Con el paso de las décadas, su historia se entrelazó con los momentos más intensos de la Ciudad de México. Durante el movimiento estudiantil de 1968, vecinos y comerciantes relatan que varios jóvenes se refugiaron en sus pasillos mientras la policía realizaba redadas en los alrededores. Años antes, uno de sus balcones sirvió de tribuna improvisada al entonces precandidato Gustavo Díaz Ordaz, que ofreció un discurso hacia la multitud reunida en Bucareli.

Famosos entre sus muros

Además de su valor arquitectónico, el edificio conserva una rica memoria cultural. Aquí vivieron el director y actor Juan Orol —maestro del cine rumbero y de los dramas urbanos— y la actriz Dinorah Judith, quienes compartieron departamento y leyenda. Su presencia convirtió al Gaona en un discreto punto de encuentro del mundo artístico de la época.

Entre desalojos, abandono y resistencia

Tras la muerte de Rodolfo Gaona en 1975, el edificio quedó intestado, y con el tiempo comenzó una etapa de incertidumbre. La propiedad pasó de mano en mano, entre supuestos herederos, abogados y nuevos dueños desconocidos, lo que provocó años de descuido y violentos intentos de desalojo. Aun así, lxs vecinxs resistieron. El inmueble fue catalogado por el INBA en 1989 como de valor artístico y se encuentra dentro del perímetro B del Centro Histórico, por lo que su fachada está protegida por ley.

El renacer del Gaona

Hoy, el Edificio Gaona —con sus ventanas rotas, muros grafiteados y rastros del tiempo— sigue siendo un símbolo de la resiliencia urbana. Su imponente presencia frente a Gobernación recuerda una época en la que Bucareli era sinónimo de modernidad, elegancia y vida cultural.

En años recientes, diferentes iniciativas ciudadanas y grupos de conservación patrimonial han comenzado a interesarse en su rescate, vislumbrando un posible renacer del Gaona como espacio histórico y cultural. Entre los planes y rumores de restauración, el edificio continúa de pie, orgulloso, como si esperara que la ciudad le devuelva el lugar que merece.