Por unas horas, el Centro de Cultura Digital dejó de ser un lugar de tránsito para convertirse en una pista viva donde el cuerpo, la música y la memoria colectiva marcaron el ritmo. Cumbia, guaracha y son montuno resonaron en el Memorial del recinto durante la presentación del archivo digital La vida verdadera continúa, un proyecto que documenta la vigencia de los clubes de baile sonidero en la Ciudad de México.
La actividad, realizada el sábado 17 de enero de 2026, reunió a investigadores, colectivos históricos y público en general alrededor de una idea central: el baile no es solo entretenimiento, sino una forma de ocupar el espacio público, generar comunidad y afirmar la presencia del cuerpo frente a una vida cada vez más mediada por pantallas.
La antropóloga Mariana Delgado, coordinadora de El Proyecto Sonidero, explicó que esta práctica va más allá de la fiesta. Desde su perspectiva, el baile sonidero funciona como una tecnología afectiva que permite producir presencia y reforzar vínculos sociales a través del movimiento compartido. En ese sentido, el archivo propone lo que denomina un “materialismo del bajo”, una defensa de la experiencia directa del sonido y el contacto físico como respuesta a la desmaterialización de la vida cotidiana.
El archivo La vida verdadera continúa, desarrollado para la plataforma Error 406 [Tech Fascism] Not Acceptable, reúne registros de clubes de baile que sostienen una tradición urbana reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México. El proyecto no se limita al contexto local: tras su presentación en Suiza, llegará a Alemania en febrero de 2026, llevando la experiencia del baile sonidero a otros escenarios culturales.
Durante el encuentro, integrantes de colectivos históricos como Eccos de Mi Barrio compartieron su visión sobre el baile como disciplina, estilo y constancia. Joaquín González Castillo, conocido como “El Venado Mayor”, subrayó la importancia de la elegancia y la personalidad en la pista, elementos que han acompañado al movimiento durante décadas y que hoy forman parte de su reconocimiento patrimonial.
Otras voces, como Don Pío Castellanos de Sonido Sensación Latina y miembros del Histórico Calle Rumba, recordaron el papel de espacios públicos como la explanada del Monumento a Lázaro Cárdenas en la reactivación de las tardeadas y en la organización de los clubes de baile. La transmisión del conocimiento entre generaciones apareció como un tema clave para la continuidad del movimiento.
La Pareja Bonita, integrada por Dulce y Alex, puso el acento en el baile como una forma de bienestar y acompañamiento para personas adultas mayores. Para ellos, la pista es también un espacio terapéutico y de resistencia cotidiana, donde el cuerpo encuentra sentido, compañía y vitalidad.
Al cierre de la presentación, el Memorial se abrió al baile colectivo. Clubes como Ilusión Danzonera, Pachuco de Oro y su Rumbera, y el Club del Montón invitaron al público a sumarse, confirmando que el sonidero sigue siendo una práctica viva que transforma los espacios institucionales en lugares de encuentro inmediato.

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