Más que una temporada de descuentos, El Buen Fin 2025 se ha convertido en un fenómeno cultural que refleja los nuevos hábitos de compra en México. De acuerdo con un estudio reciente de Ipsos México, siete de cada diez mexicanos participan en esta temporada, combinando la emoción del consumo con estrategias de planeación y búsqueda inteligente de ofertas.

El informe revela que el consumo omnicanal es la nueva norma: 33% de los compradores prefiere acudir a tiendas físicas, pero 70% revisa promociones en línea mientras está dentro de ellas. Es decir, la experiencia del Buen Fin ocurre tanto en el mundo digital como en el real.

Otro dato clave es la confianza en el crédito como herramienta de compra. El 70% de los mexicanos admite endeudarse durante la temporada, siendo la tarjeta de crédito el medio preferido para aprovechar las promociones. Esta tendencia se acentúa entre las personas de 45 a 74 años, quienes muestran mayor dependencia del crédito, mientras que solo un 26% prefiere pagar en efectivo.

A pesar del entusiasmo por los descuentos, los consumidores mexicanos muestran una planeación más racional: el 94% monitorea precios antes de comprar y 81% planifica sus adquisiciones con anticipación. Sin embargo, todavía hay espacio para la espontaneidad, pues 13% confiesa dejarse llevar por las compras impulsivas.

Las categorías más populares son las del segmento de moda —ropa, calzado y accesorios— con un 58% de intención de compra, seguidas por productos electrónicos y artículos para el hogar. En contraste, los productos de lujo y automóviles siguen percibiéndose como fuera del rango de promociones.

El estudio también muestra que el Buen Fin mantiene una carga emocional importante para los mexicanos: 54% de los encuestados asocia la temporada con sentimientos de entusiasmo y celebración, mientras que un 80% confía plenamente en las ofertas.

En palabras de Fernando Álvarez Kuri, Senior Business Director de Ipsos México, este comportamiento refleja “una creciente confianza en los productos financieros y una cultura de consumo más consciente, aunque todavía hay retos en materia de endeudamiento responsable”.

A más de una década de su creación, El Buen Fin no solo dinamiza la economía, sino que también ha transformado la manera en que los mexicanos planean, compran y se relacionan con las marcas. En una era donde el consumidor es cada vez más informado y digital, esta temporada se reafirma como un espejo del cambio cultural en los hábitos de consumo del país.