Las periferias, los paisajes rurales y las formas emergentes de creación artística ocuparán las galerías del Centro Nacional de las Artes con las exposiciones colectivas Esto no es D. F. y Adherencias al silo, dos proyectos que buscan cuestionar las maneras tradicionales de mirar el territorio, la identidad y la producción cultural en México.

Ambas muestras serán inauguradas el próximo 7 de mayo y forman parte de una conversación cada vez más presente en el arte contemporáneo nacional: la necesidad de descentralizar las narrativas culturales y abrir espacio a experiencias surgidas fuera de los circuitos tradicionales de exhibición.

La exposición Esto no es D. F., que podrá visitarse en la Galería Central del Cenart, reúne a artistas emergentes provenientes de distintas regiones del país seleccionados mediante convocatoria abierta. El proyecto pone el foco en prácticas creativas nacidas desde contextos locales, periféricos y alejados de la lógica centralista históricamente asociada a la producción artística en la capital.

A través de distintos formatos y lenguajes visuales, las obras exploran temas como migración, cultura digital, identidad, crisis contemporáneas y transformaciones sociales. Más que construir un discurso homogéneo, la muestra funciona como un mapa fragmentado donde convergen experiencias individuales atravesadas por problemáticas comunes.

Uno de los ejes centrales del proyecto es también la visibilización de modelos autogestivos y redes independientes de colaboración artística, elementos que han permitido a nuevas generaciones de creadores construir espacios alternativos frente a las estructuras institucionales tradicionales.

De manera paralela, la Galería de Arte Binario albergará Adherencias al silo, proyecto desarrollado por PICUDO que propone una reflexión crítica sobre las representaciones contemporáneas de lo rural.

La exposición reúne obras de Ros Itzel Hower, Gladys Méndez, M. José Téllez, Juni Aranda y Mariana Rockwell, quienes abordan la ruralidad desde perspectivas alejadas de la postal folclórica o la mirada romántica del campo.

En lugar de presentar lo rural como un paisaje inmóvil o una experiencia pintoresca, el proyecto lo entiende como un entramado complejo de relaciones sociales, económicas y territoriales. La muestra plantea preguntas sobre las formas de habitar, producir e imaginar estos espacios en medio de las transformaciones contemporáneas.

Las dos exposiciones dialogan desde distintos frentes, pero coinciden en una misma intención: cuestionar los centros de poder cultural y abrir nuevas rutas para pensar el arte desde los márgenes, las comunidades y los territorios en movimiento.

La inauguración se realizará el 7 de mayo a las 18:00 horas con entrada libre. Esto no es D. F. permanecerá abierta hasta el 21 de junio, mientras que Adherencias al silo podrá visitarse hasta el 5 de julio de 2026.