Antes de que una obra llegue a escena, existen horas de investigación, lecturas, dudas y hallazgos que rara vez se comparten con el público. Esa intimidad creativa fue la que se abrió en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico con el trabajo de mesa de La casa encantada, proyecto escénico escrito por el dramaturgo español Diego París López y dirigido por Pilar Boliver, cuyo estreno está previsto para 2026.

La sesión permitió conocer cómo se construye una puesta en escena desde sus cimientos. Más que ensayar, el elenco y el equipo creativo compartieron con las y los asistentes su investigación histórica, el análisis del texto y las primeras exploraciones de personajes, en un ejercicio que rompió la frontera entre proceso y resultado final.

La obra se inspira en un episodio poco explorado de la vida de Federico García Lorca: su estancia en Cuba en 1930. Tras el frío y la tensión de Nueva York, el poeta encontró en La Habana una vitalidad desbordante y una amistad profunda con los hermanos Loynaz, en especial con Enrique y Flor, dentro de la mansión del Vedado que Lorca bautizó como “la casa encantada”. Ese espacio, hoy habitado por varias familias, funciona en la obra como un territorio espectral donde memoria, poesía y juego conviven.

Durante el trabajo de mesa, el elenco detalló la construcción de sus personajes. Apareció un Lorca lúdico, excesivo y luminoso, frente a un Enrique Loynaz marcado por la enfermedad y una serenidad dolorosa. También destacó la figura de Flor Loynaz, presentada como una mujer adelantada a su tiempo: poeta performática, feminista temprana y espíritu rebelde que escribía versos en servilletas para después destruirlos.

Las lecturas en voz alta e improvisaciones revelaron escenas donde los personajes se encuentran como fantasmas incapaces de tocarse, momentos de humor y pasajes cargados de simbolismo poético. La dirección puso especial atención en el ritmo del texto, en los cambios entre lo cotidiano y lo onírico, y en la integración de referencias musicales que van del flamenco al Trío Matamoros, elementos clave para entender el universo sensorial de la obra.

Más allá del análisis dramatúrgico, Pilar Boliver subrayó la importancia de la investigación histórica y emocional: comprender la Cuba de los años treinta, la vida excéntrica de los Loynaz y el impacto que ese contexto tuvo en Lorca es fundamental para dar cuerpo y verdad a la escena. El trabajo de mesa se convirtió así en un espacio pedagógico donde el público pudo conocer métodos actorales y procesos creativos que suelen permanecer invisibles.

Con esta apertura, el Centro Cultural Helénico reafirma su vocación como un espacio vivo que apuesta por la formación de audiencias y el acompañamiento a nuevas dramaturgias. La casa encantada, proyecto ganador de la primera Muestra de Producciones Escénicas Las Incubadas, avanza en su proceso rumbo al estreno, invitando desde ahora a mirar el teatro no solo como espectáculo, sino como un acto colectivo de pensamiento, memoria e imaginación.