Las huellas de David Alfaro Siqueiros siguen vivas y en constante transformación. Su obra, que revolucionó la manera de entender el arte público en México, continúa inspirando nuevas lecturas y diálogos con el presente a través de los acervos de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) en la Ciudad de México y La Tallera, en Cuernavaca.

Ambos recintos, dependientes del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), resguardan una vasta colección que el propio muralista legó antes de su muerte. En ella se incluyen pinturas de caballete, bocetos, litografías, xilografías, dibujos, ejercicios de composición espacial, murales y maquetas, además de obras de artistas contemporáneos y colaboradores cercanos como Federico Canessi, Vasili Efimov y Lucio Parigi.

Desde 2012, este acervo histórico se ha enriquecido con piezas de arte contemporáneo creadas por artistas que han colaborado con ambos espacios, entre ellos Roman Signer, Teresa Burga y Pedro Reyes, consolidando un puente entre el muralismo mexicano y las prácticas artísticas actuales.

El Proyecto Siqueiros busca así mantener viva la conversación entre pasado y presente, al tiempo que promueve nuevos discursos artísticos. Las obras del maestro mexicano —como Nacimiento del fascismo (1934), Ejercicio óptico (1934), La tierra vista desde la estratosfera (1971) y Floresta tropical (1973)— dan cuenta de su evolución técnica, su mirada política y su experimentación visual, desde la pintura de caballete hasta la exploración espacial del color y la forma.

En diálogo con ese legado, artistas contemporáneos como Melanie Smith han reinterpretado las ideas del muralista desde la mirada actual. En 2017, la creadora británica presentó en La Tallera el mural Obscuridades bucólicas, un proyecto que combinó arte visual, performance y activaciones colectivas.

Otro caso es el del suizo Roman Signer, cuya instalación Acht Tische (Ocho mesas) emplea un dron con una brocha para pintar sobre superficies cotidianas, revelando el potencial estético en objetos comunes y explorando la relación entre movimiento, azar y creación.

A través de estas obras, la Sala de Arte Público Siqueiros y La Tallera confirman su papel como espacios vivos de reflexión y creación artística, donde el muralismo y las prácticas contemporáneas se encuentran para seguir expandiendo los límites del arte.