El mole poblano, preparado con dedicación en la comunidad de San Simón, Yehualtepec, Puebla, ha sido reconocido en la sexta edición de Sabores Migrantes Comunitarios, un certamen que celebra las historias y tradiciones detrás de las recetas migrantes en Iberoamérica. Esta iniciativa, organizada por IberCultura Viva, IberCocinas e Iber-Rutas, fomenta el diálogo intercultural al destacar prácticas gastronómicas que trascienden fronteras.
Una receta que viaja y une comunidades
Postulada por Sergio Lima Castro, persona no binaria originaria de México y residente en Costa Rica, la propuesta del mole poblano no solo resalta su riqueza gastronómica, sino también su papel como símbolo de comunidad y resistencia.
A través de un video, Sergio compartió cómo esta receta tradicional, que involucra más de 20 ingredientes y un meticuloso proceso de tatemado, molido y guisado, representa un lazo entre su tierra natal y su nueva comunidad de acogida. En Costa Rica, el mole ha sido un puente cultural en celebraciones especiales, permitiendo que personas de distintas nacionalidades descubran su profundo sabor y legado histórico.
“El mole no es solo un platillo, es memoria, resistencia y una manera de construir comunidad”, enfatiza Sergio.
Sabores Migrantes: un espacio para el diálogo intercultural
El concurso Sabores Migrantes Comunitarios busca resaltar el papel de la cocina en las experiencias migratorias, reconociendo su capacidad para conectar culturas y fortalecer identidades. En esta sexta edición, se seleccionaron 13 propuestas provenientes de países como México, Colombia, Bolivia, Venezuela y El Salvador, con participantes que residen en países como Argentina, Brasil, España y Costa Rica.
Los ganadores no solo reciben un incentivo económico de 600 dólares, sino también el reconocimiento como buenas prácticas de cocina migrante comunitaria iberoamericana, un tributo a su capacidad de mantener vivas las tradiciones mientras promueven el diálogo entre culturas.
Cocina y migración: una mezcla de identidades
Sabores Migrantes es un recordatorio de que la cocina no es solo preparación de alimentos, sino un medio para transmitir historias, preservar tradiciones y crear nuevos lazos en contextos migratorios. Como señala IberCultura Viva, la cocina migrante refleja el constante intercambio cultural y el enriquecimiento mutuo entre comunidades.
Si quieres conocer más sobre esta iniciativa y otras acciones en favor de la cultura comunitaria, visita la página oficial de IberCultura Viva en iberculturaviva.org.
Descubre cómo un platillo puede contar historias y transformar comunidades a través del sabor y la tradición.