Recorrer uno de los recintos más importantes del arte virreinal en México ahora es una experiencia más incluyente. El Museo Nacional del Virreinato, ubicado en el antiguo colegio jesuita de San Francisco Javier en Tepotzotlán, estrenó un nuevo sistema de elevación y tránsito diseñado para facilitar el acceso a personas con discapacidad motriz y visual.

Esta intervención transforma la manera en que se visita el museo, al conectar el primer claustro con el Templo de San Francisco Javier mediante una plataforma de elevación, además de incorporar una pista podotáctil que guía a personas con ceguera o debilidad visual a lo largo del recorrido. Hasta ahora, el acceso implicaba descender una pronunciada escalinata de 15 escalones, un obstáculo importante para muchos visitantes.

La nueva infraestructura permite recorrer espacios emblemáticos del recinto, como la Casa de Loreto, el Camarín de la Virgen y el Relicario de San José, con mayor autonomía y seguridad. Se trata de áreas clave para comprender la riqueza artística y simbólica del conjunto, reconocido por conservar intactos algunos de los retablos más sobresalientes del periodo novohispano.

La inauguración estuvo encabezada por la directora del museo, Eva María Ayala Canseco, acompañada por vecinas, vecinos y visitantes frecuentes del recinto. Gracias al apoyo del Programa de Arte y Cultura de Banamex, el proyecto se concretó como parte de una estrategia más amplia para promover la accesibilidad universal en espacios culturales administrados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Entre los primeros usuarios del nuevo sistema se encuentran Luis Antonio Torres Cervantes, joven invidente, y María Dolores Sánchez Ángeles, adulta mayor y habitante de Tepotzotlán. Ambos participan de forma constante en las actividades educativas y culturales del museo, que ahora pueden disfrutar con mayor independencia.

Además de su relevancia arquitectónica y artística, el Museo Nacional del Virreinato es un espacio vivo que alberga conciertos, presentaciones de danza, teatro, conferencias y encuentros académicos. Estas actividades forman parte del patrimonio cultural inmaterial que el recinto resguarda, particularmente en torno a la música y la danza novohispanas.

Con esta intervención, el museo refuerza su papel como un espacio abierto, incluyente y comprometido con el derecho de todas las personas a disfrutar del patrimonio cultural, demostrando que la conservación histórica puede ir de la mano con la accesibilidad contemporánea.