Ubicado en la colonia Argentina Antigua, dentro de la Alcaldía Miguel Hidalgo y muy cerca de los límites con el Estado de México, el Panteón Sanctorum es uno de los cementerios más antiguos y con mayor historia de la Ciudad de México. Aunque a simple vista puede pasar desapercibido, este campo santo ha sido un espacio clave para las comunidades que lo rodean desde tiempos virreinales hasta nuestros días.
Un cementerio con raíces coloniales
Los orígenes del Panteón Sanctorum están ligados a la antigua iglesia del mismo nombre, cuya fecha más antigua registrada es de 1668. En aquella época, era común que los templos religiosos contaran con un atrio donde se realizaban los entierros. Así ocurrió aquí durante siglos, hasta que, con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, se hizo necesaria la creación de un panteón civil de mayor tamaño.
En 1931 se oficializó su transformación en un cementerio público, separándolo físicamente de la iglesia mediante una barda. A pesar de esa división, aún se pueden encontrar las tumbas más antiguas, ubicadas en la zona original del atrio, que datan de finales del siglo XIX y principios del XX.
De jardín melancólico a cementerio urbano
Durante mucho tiempo, el atrio fue descrito como un “jardín de la melancolía”, según el historiador Manuel Toussaint. Con el paso de los años, y especialmente con la urbanización del siglo XX, el panteón fue creciendo: en 1940 se amplió con una nueva sección de 62,000 metros cuadrados, conocida hoy como la “parte nueva”, donde se encuentran las oficinas administrativas. También se creó un osario con capacidad para 420 nichos para albergar restos exhumados durante la construcción del Metro Cuatro Caminos.
Un panteón vivo… y olvidado
A lo largo del siglo XX y XXI, el Panteón Sanctorum ha acumulado miles de historias personales. Actualmente, se estima que existen alrededor de 35,000 fosas, de las cuales muchas están en uso bajo régimen de perpetuidad, pero otras tantas se encuentran en estado de abandono. En algunos casos, lxs familiares ya no conservan los documentos necesarios para reclamar la titularidad o incluso desconocen la ubicación de las tumbas.
Pese a su tamaño y antigüedad, el Panteón Sanctorum no es un camposanto famoso por tener personajes célebres, sino que ha sido, desde siempre, un lugar de reposo para personas de escasos recursos que habitan en las zonas aledañas. Aquí descansan generaciones de familias que han formado parte de la vida cotidiana de esta zona del poniente de la ciudad.
Más que un cementerio
El Panteón Sanctorum forma parte de la memoria viva de la ciudad. Con más de tres siglos de historia, ha sido testigo de los cambios sociales, urbanos y religiosos de la capital. Aunque muchos de sus registros se perdieron durante la Revolución, los libros que sobreviven muestran que este lugar ha sido utilizado de forma ininterrumpida desde al menos 1904.
Hoy sigue funcionando como un cementerio público, pero también representa un espacio de identidad comunitaria, un recordatorio silencioso de los vínculos entre el pasado y el presente de quienes han habitado esta zona por generaciones.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.