El cortometraje mexicano Ellas curan, dirigido por el cineasta tlaxcalteca Miguel Minor Serrano, fue seleccionado como uno de los cinco ganadores del certamen IberCultura Viva 2025, dentro de la categoría Tesoros vivos, memoria y territorios. La producción sobresalió entre 75 películas iberoamericanas que exploran saberes tradicionales, memorias colectivas y prácticas culturales comunitarias.

El documental nació de un proceso de trabajo directo con la comunidad de San Pablo del Monte, Tlaxcala, donde el realizador acompañó y documentó prácticas de medicina tradicional transmitidas de generación en generación. Más que registrar rituales o conocimientos, la cámara se convierte en un puente para reconocer la importancia del aprendizaje comunitario y el valor simbólico de estos saberes ancestrales.

Uno de los ejes centrales de Ellas curan es la reflexión sobre los estigmas históricos que han enfrentado las mujeres portadoras de conocimientos de curación tradicional. Durante décadas, muchas de ellas fueron señaladas, desacreditadas o invisibilizadas. El cortometraje propone una resignificación de estas prácticas, presentándolas como parte de una herencia cultural viva que articula cuerpo, territorio y cosmovisión.

El enfoque comunitario del proyecto está profundamente ligado a la experiencia de Miguel Minor Serrano como docente en Semilleros Creativos, iniciativa del programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura. Los principios de creación colectiva, escucha activa y trabajo horizontal con las comunidades influyeron de manera directa en la concepción y realización del filme.

Para el realizador, el reconocimiento de IberCultura Viva trasciende lo individual y adquiere un carácter colectivo, ya que permite que prácticas culturales del patrimonio vivo de Tlaxcala circulen y dialoguen en un contexto internacional, junto a producciones provenientes de Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.

El concurso Tesoros vivos, memoria y territorios convocó a colectivos y creadoras y creadores de países como Argentina, Chile, España, México y Uruguay, con el objetivo de registrar expresiones del patrimonio cultural inmaterial y la diversidad de los territorios iberoamericanos. Las obras fueron evaluadas por una comisión integrada por representantes de los países miembros, bajo criterios como perspectiva de género, vínculo comunitario, derechos culturales y calidad técnica.

Cada uno de los cinco cortometrajes seleccionados recibirá un reconocimiento económico de tres mil dólares, además de una proyección internacional que fortalece el diálogo entre culturas vivas de la región.