En los pasillos del Metro de la Ciudad de México no solo circulan trenes y multitudes. También viajan historias que se cuentan en voz baja, leyendas urbanas que se adhieren a las estaciones como sombras persistentes. Una de las más perturbadoras es la de Anabel Gómez López, conocida popularmente como La Tamalera de Indios Verdes, un relato que mezcla comida callejera, desapariciones y un terror que aún hoy provoca escalofríos.

Tamales, carne y un rumor que nunca murió

La historia comienza, según se cuenta, afuera de la estación Indios Verdes, uno de los puntos más concurridos del norte de la capital. Ahí, una mujer vendía tamales que pronto se volvieron famosos por su sabor. Demasiado buenos, decían algunxs. Con el tiempo, el rumor empezó a tomar una forma siniestra: aquellos tamales no estaban hechos de carne común.

La versión más difundida asegura que Anabel Gómez López utilizaba carne humana como relleno. Nadie sabe con certeza cuándo surgió la sospecha, pero el miedo se propagó rápido, alimentado por el boca a boca y por el imaginario colectivo que rodea a los espacios masivos de la ciudad.

¿Un esposo o una niña? Las versiones del horror

Como toda leyenda urbana, el relato tiene múltiples variantes. Algunas aseguran que la primera víctima fue su propio esposo, a quien habría asesinado para después venderlo, literalmente, en tamales. Sin embargo, la versión más inquietante y repetida habla de una niña que Anabel habría encontrado sola en la calle.

Según esta narración, tras ese primer crimen comenzaron a registrarse desapariciones en la zona, lo que reforzó la idea de que algo terrible estaba ocurriendo. Los tamales seguían vendiéndose, el negocio prosperaba y el miedo crecía en silencio.

Una historia viral antes de las redes sociales

Con el paso de los años, la leyenda se volvió cada vez más detallada. Circularon fotografías y un nombre completo, lo que le dio una apariencia de caso real. Medios de nota roja, foros de internet y conversaciones de barrio ayudaron a consolidar el mito, convirtiendo a la Tamalera de Indios Verdes en uno de los personajes más macabros del folclor urbano chilango.

La verdad detrás de la tamalera de Indios Verdes

Aquí es donde la historia cambia de tono. Aunque el nombre de Anabel Gómez López y la fotografía que suele acompañar la leyenda existen, no hay ningún registro oficial en la Procuraduría ni en archivos judiciales que confirme los crímenes que se le atribuyen.

No existen denuncias, procesos legales ni expedientes que respalden el relato. Todo apunta a que se trata de una leyenda urbana, una historia construida a partir del miedo, la desinformación y la fascinación por lo macabro, amplificada con el tiempo hasta parecer real.

Una leyenda que sigue acechando Indios Verdes

La Tamalera de Indios Verdes no es un caso documentado, sino un mito moderno, heredero de las historias de terror que nacen en las grandes ciudades. Como muchas otras leyendas del Metro de la CDMX, su fuerza no está en la evidencia, sino en la inquietud que deja: la idea de que lo cotidiano puede ocultar algo monstruoso.

Y aunque nunca haya ocurrido, basta escuchar su nombre para que más de unx mire con desconfianza el vapor que sale de una olla de tamales en la madrugada.

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