En los pasillos nocturnos de la Universidad Nacional Autónoma de México circula una de las leyendas urbanas más inquietantes del folklore estudiantil: la historia del llamado Vampiro de Ciudad Universitaria o el Vampiro de la UNAM. En particular, dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, estudiantes aseguran que, cuando cae la noche y los edificios se vacían, algo extraño parece moverse en los pisos superiores.

Según relatos compartidos entre alumnxs, el fenómeno suele concentrarse en el tercer piso del edificio, especialmente cerca de los baños y las escaleras que conectan con las áreas cercanas a Derecho. Algunxs estudiantes afirman que, si las clases del segundo piso se prolongan hasta el anochecer, pueden escucharse objetos moviéndose, pasos o ruidos inexplicables, incluso cuando el personal de limpieza aún no ha comenzado su jornada.

Las historias han circulado durante años entre generaciones de universitarixs. En foros y páginas no oficiales donde interactúan alumnxs de la facultad, varios testimonios coinciden en detalles similares: un ambiente pesado, olores desagradables que aparecen de forma repentina y la sensación de que alguien más camina por los pasillos cuando el edificio ya está prácticamente vacío.

Uno de los relatos más impactantes proviene de un estudiante que asegura haber vivido una experiencia extraña al final de su jornada académica. Según su testimonio, al dirigirse a los baños del tercer piso en una noche en que la facultad estaba casi desierta, comenzó a sentir una sensación inquietante en el ambiente. A unos metros del baño, afirma haber visto salir una figura humanoide extremadamente alta, vestida con ropa vieja y desgastada que parecía pertenecer a otro siglo.

El estudiante describe al ser como una figura encorvada, con apariencia antigua, que caminó lentamente hacia los pasillos antes de desaparecer en la oscuridad. El encuentro fue tan perturbador que, según contó, pasó días sin dormir y evitó regresar a esa zona durante meses.

Otro alumno relató una experiencia distinta pero igualmente inquietante. Mientras se lavaba las manos en ese mismo baño, un olor fétido llenó el lugar, la luz se apagó repentinamente y la puerta se cerró con fuerza detrás de él al salir. Aunque intentó atribuir el suceso al viento o a la lluvia de aquella noche, tiempo después descubrió que muchxs estudiantes hablaban de la misma historia: el supuesto vampiro del tercer piso.

Una leyenda que nació entre pasillos universitarios

La leyenda del Vampiro de Ciudad Universitaria se remonta, según algunos relatos, a la década de 1970. Se dice que el origen del mito estaría relacionado con un estudiante que, por razones desconocidas, se convirtió en un ser nocturno que merodeaba las zonas boscosas de CU.

Las versiones más populares lo describen como una figura pálida y delgada, con colmillos afilados y ojos brillantes que se ocultaba durante el día entre los árboles y salía por la noche a recorrer los senderos y edificios universitarios.

Con el paso de los años, la historia evolucionó y se trasladó a distintos rincones del campus. En el imaginario estudiantil, el tercer piso de Filosofía y Letras se convirtió en uno de los escenarios favoritos del supuesto visitante nocturno.

Entre mito, miedo y tradición universitaria

Como ocurre con muchas historias de terror universitarias, no existe evidencia que confirme la existencia del vampiro. Sin embargo, el relato ha sobrevivido gracias a la tradición oral entre estudiantes, quienes continúan compartiendo anécdotas, advertencias y bromas sobre el misterioso habitante de los pasillos.

Más allá de lo paranormal, estas historias forman parte del folklore que rodea a la vida universitaria. Entre clases nocturnas, edificios silenciosos y pasillos iluminados apenas por lámparas, la imaginación colectiva encuentra el escenario perfecto para que surjan leyendas que mezclan miedo, humor y misterio.

Y así, mientras la vida académica sigue su curso en la facultad, la pregunta permanece flotando entre lxs estudiantes que salen tarde de clase: ¿realmente alguien camina por el tercer piso cuando cae la noche… o es sólo otra historia que la UNAM se niega a dejar morir?