Si has probado un auténtico pretzel, o bretzel alemán, entonces ya conoces una pequeña versión de la felicidad. Un pan suave por dentro y ligeramente crujiente por fuera, con ese toque salado que parece diseñado específicamente para despertar el antojo. Es un pan reconfortante, noble y versátil; de esos que convierten cualquier comida en algo mucho más memorable.
A diferencia del pretzel estadounidense, más dulce y pensado como snack, el alemán tiene una personalidad mucho más panadera, más cercana a la mesa cotidiana. Su sabor profundo y su textura equilibrada hacen que sea delicioso por sí solo, pero también que combine prácticamente con todo. Un buen bretzel alemán puede disfrutarse con un poco de mostaza Dijon, con quesos, carnes frías, embutidos, vegetales y prácticamente cualquier salsa. Es más, un buen pretzel sabe todavía mejor cuando lo humedeces ligeramente en la espuma de una buena cerveza oscura. Yo recomendaría una IPA o una EPA.

Lo que siempre me ha parecido una lástima es que en México existan tan pocos lugares para disfrutar este delicioso y reconfortante pan, especialmente en su versión tradicional alemana. Sin embargo, en la esquina de Aguascalientes y Manzanillo, en la Colonia Roma, se encuentra un pequeño restaurante que no solo nos trae este maravilloso pan a las y los chilangos, sino que además decidió llevarlo a otro nivel. Me refiero a Feroz.

Feroz es una pequeña sandwichería que retoma algunos de los emparedados más emblemáticos del mundo, pero preparándolos dentro de una baguette elaborada con pan bretzel. ¿El resultado? Una explosión de sabor y texturas capaz de atrapar a cualquier paladar desde la primera mordida.

Hablemos de los entrepanes. Tienen algunos clásicos reinterpretados con el toque de la casa, como el Dip’n French, inspirado en el french dip; el Philly Swiss, basado en el philly cheesesteak; el Ham BLT; o el Cubano Feroz, su propia versión del sándwich cubano. También cuentan con creaciones originales como el Spicy Morning, preparado con omelette y mayonesa spicy; el Chicken Crunch, de pollo asado con cheddar; o el Veggie, elaborado con portobellos marinados, entre otros. Y lo mejor es que puedes pedir tu sandwich con bretzel natural, o pedirlo cubierto de queso o con semillas.

Pero eso no es todo. Si vas durante las mañanas de fin de semana, también podrás encontrarte con el Brunch Feroz, donde además de probar los sándwiches que ya mencioné, puedes pedir unos hotcakes de plátano brûlée, un pan francés de mascarpone y limón o unos huevos shakshuka. Un menú que se siente perfecto para pedir sin prisa, acompañado de café, cerveza o lo que se atraviese en la mesa.
Y creo que eso es justamente lo más interesante de Feroz: la manera en la que toma algo tan cotidiano como un sándwich y lo transforma en una experiencia mucho más especial gracias al pan. Porque sí, los ingredientes importan, las salsas también, pero aquí el verdadero protagonista es ese bretzel suave, salado y ligeramente crujiente que logra elevar absolutamente todo lo que toca.

Feroz es de esos lugares pequeños que terminan quedándose contigo después de la comida. Un rincón chilango donde la tradición panadera alemana se encuentra con la cultura del sándwich contemporáneo para crear algo delicioso, reconfortante y peligrosamente adictivo. Porque una vez que pruebas un buen sándwich en pan bretzel, regresar al pan convencional se siente un poco triste.
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Dirección: Aguascalientes 98, Colonia Roma Sur, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: De $300 a $500 pesos
Horario: Martes a miércoles de 9:00 a 17:00 hrs., jueves a sábado de 9:00 a 20:00 hrs. y domingo de 9:00 a 19:00 hrs.
Instagram: instagram.com/feroz.sandwichessalvajes

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.