En la Bahía de Santa María, donde el desierto se encuentra con el mar en un gesto casi coreográfico, la gastronomía se prepara para tomar el centro del escenario. Del 22 al 25 de mayo de 2026, Montage Los Cabos será la sede de Arte Culinaria, un festival que convierte la alta cocina en experiencia sensorial y punto de encuentro para algunas de las figuras más influyentes del panorama internacional.

Lejos de ser un evento exclusivo para huéspedes, esta propuesta abre sus puertas tanto a viajeros como a residentes que buscan explorar la cocina contemporánea desde distintos ángulos. Durante tres días, el resort se transforma en una especie de laboratorio gastronómico donde convergen técnicas, ingredientes y narrativas culinarias en un entorno que privilegia el paisaje y el detalle.

La apertura, bajo el nombre Welcome to Baja, marca el tono del festival con una reunión de talentos que parece sacada de una constelación Michelin. Figuras como Dominique Crenn, Julien Royer, Jorge Vallejo y Daniela Soto-Innes comparten espacio con propuestas emergentes y nuevas generaciones impulsadas por la S.Pellegrino Young Chef Academy.

El segundo día despliega una agenda donde la cocina dialoga con el vino, la coctelería y el territorio. Destaca Orígenes, una cena a cuatro manos entre Crenn y Royer que promete un menú de cinco tiempos cargado de técnica y sensibilidad. A esto se suma Raíces de México, una cena de gala liderada por Vallejo y Soto-Innes con maridaje de Handshake Speakeasy, bar que ha capturado la atención global por su propuesta de coctelería. La jornada se extiende hasta la noche con música en vinil y destilados mexicanos que dibujan un cierre relajado pero sofisticado.

El domingo, el festival alcanza su punto más alto con experiencias que cruzan la frontera entre lo gastronómico y lo escénico. Desde desayunos con caviar y champagne frente al mar hasta recorridos en yate donde el menú se sirve entre olas, cada actividad parece diseñada para subrayar una idea clara: comer también puede ser una forma de habitar el paisaje.

La clausura llega con Ember & Sea, una cena colectiva a la orilla del mar donde los chefs cocinan a fuego abierto en estaciones individuales. Aquí, la cocina se vuelve espectáculo vivo, acompañada por la coctelería de Tlecán, uno de los bares mejor posicionados en la escena norteamericana. El cierre, bautizado como Afterglow, extiende la experiencia hacia una celebración compartida entre cocineros e invitados.

Más que un festival, Arte Culinaria funciona como una ventana al presente de la alta cocina, donde el lujo no se limita al entorno sino que se construye a partir de la experiencia. En ese equilibrio entre paisaje, técnica y creatividad, Los Cabos se reafirma como uno de los destinos clave para el turismo gastronómico en México.