A siete años de haberse transformado en un recinto cultural, el Complejo Cultural Los Pinos festeja su aniversario con Fiesta decembrina, un programa que reúne arte, saberes comunitarios y tradiciones de temporada. Durante el sábado 13 y domingo 14 de diciembre, de 11 a 17 horas, el antiguo espacio presidencial se convierte en un punto de encuentro para familias, infancias y visitantes que buscan celebrar el cierre del año desde la cultura y la convivencia.

Lejos del formato ceremonial, la propuesta apuesta por una experiencia viva del espacio público. Narración oral, danza folclórica, talleres creativos y actividades científicas dialogan con la gastronomía tradicional y el trabajo artesanal de distintas regiones del país, reafirmando a Los Pinos como un territorio de intercambio cultural y apropiación comunitaria.

Uno de los ejes más atractivos de Fiesta decembrina es la presencia de las Cocinas de Humo de Cencalli y del Mercado El Solar, donde los sabores navideños se expresan desde la diversidad regional. Aquí conviven ponche y quesadillas con insectos de Tlaxcala, buñuelos y tamales de Veracruz, tlacoyos de maíz morado del Estado de México, tlayudas oaxaqueñas y romeritos de la Ciudad de México, entre otros platillos que conectan memoria, territorio y cocina tradicional.

El recorrido se complementa con una venta especial de artesanías que incluye barro negro, textiles, juguetes tradicionales, cartonería, joyería y nacimientos elaborados con técnicas ancestrales. Más que un bazar, se trata de un espacio para reconocer el trabajo de maestras y maestros artesanos provenientes de entidades como Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Hidalgo y el Estado de México.

La programación escénica abre el sábado con Hilando historias de colores, una propuesta de narración oral y textil dirigida a infancias a partir de los seis años, seguida por Herencia y tradición, un montaje de danza folclórica que pone en movimiento la diversidad cultural del país. El domingo, la narración oral regresa con Bochinche en el jardín, una invitación al juego imaginativo, y nuevamente la danza reafirma su presencia como expresión colectiva viva.

Los talleres ofrecen un puente entre arte y ciencia. Desde hologramas y experimentos ópticos hasta grabado, acuarela, exploración sensorial y observación microscópica, las actividades están pensadas para estimular la curiosidad, la creatividad y el aprendizaje a través del juego, con opciones para niñas y niños desde los cinco años.

Con esta Fiesta decembrina, el Complejo Cultural Los Pinos celebra siete años como un espacio que dejó de ser símbolo de poder para convertirse en un lugar de encuentro. Un aniversario que no se conmemora con discursos, sino con experiencias compartidas que refuerzan el sentido público, cultural y colectivo de uno de los recintos más emblemáticos de la Ciudad de México.