El jardín como memoria, como resistencia o como punto de encuentro. Bajo esa idea, FYJA Festival de Flores y Jardines dio a conocer los proyectos seleccionados que formarán parte de su décima edición, una celebración que con el paso de los años ha convertido al diseño floral y al paisaje en protagonistas de la vida urbana.
En esta ocasión, el festival recibió más de sesenta propuestas provenientes de distintas regiones del país. El resultado es un mosaico de enfoques que dialogan con el eje curatorial de 2026, centrado en el jardín mexicano como territorio cultural. Desde prácticas domésticas hasta intervenciones contemporáneas, las ideas seleccionadas revelan que el jardín no es solo un espacio verde, sino una forma de habitar, recordar y transformar la ciudad.
Uno de los núcleos más visibles del festival es la Convocatoria de Jardines, dirigida a profesionales del paisaje, la arquitectura y el diseño. Este año, cinco proyectos serán construidos en distintos puntos de Polanco, proponiendo lecturas diversas sobre lo que significa un jardín en el contexto actual.
Entre ellos destaca Jardín Culinario, de Kathrin Grimm y Fabiola Molina, que vincula el cultivo con la vida cotidiana a través de plantas comestibles y utensilios tradicionales. También aparece El Jardín de Lolo, del estudio Folia, que reinterpreta el patio mexicano como un espacio íntimo de contemplación. A estas propuestas se suman El Jardín de mi Abuelita, de Gladiola Estudio de Paisaje, que retoma prácticas domésticas; Patio Tapalpero, de Rodrigo Araiza, que explora la memoria personal, y En nuestras manos, la memoria, de Teocintle Estudio, que convierte la maceta en un símbolo de movilidad y permanencia en la ciudad.
El festival también abre espacio a nuevas generaciones a través de su Concurso de Estudiantes. En esta edición, el proyecto ganador fue Entre Grietas Jardín Mexicano en Resistencia, desarrollado por estudiantes de la Universidad Anáhuac. La propuesta parte de la vegetación que crece en condiciones imprevistas —como banquetas o muros— para reconocerla como parte legítima del paisaje urbano. La mención honorífica fue para Xochitla Jardín de los cuatro caminos del tiempo, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, que concibe el jardín como un sistema simbólico donde convergen territorio, memoria y experiencia.
A estas intervenciones se suman los arcos florales, una de las expresiones más reconocibles del festival. Estas estructuras efímeras transforman el recorrido cotidiano de la ciudad en una experiencia sensorial. Entre los seleccionados se encuentran propuestas como Escalera hacia lo imposible, inspirada en las atmósferas surrealistas de Edward James; La belleza de lo árido, que resignifica el desierto como espacio vivo, y Jardín Madre Manifiesto Meximalista, que reivindica el jardín doméstico como lugar de identidad y afecto.
También figuran proyectos como Raíz y Fuego, que conecta el paisaje con la cocina, y Entre Ecosistemas El alma del jardín mexicano, que integra distintos entornos naturales del país en una sola instalación. En conjunto, estas piezas no solo decoran la ciudad, sino que invitan a repensar la relación entre naturaleza, cultura y espacio público.
Desde su primera edición en 2016, el FYJA Festival de Flores y Jardines ha evolucionado de una intervención localizada a un referente cultural que convoca a miles de visitantes. Su apuesta ha sido constante: llevar el paisaje fuera de los espacios tradicionales y convertirlo en una experiencia compartida dentro de la ciudad.
La décima edición no solo celebra ese recorrido, sino que reafirma la vigencia del jardín como un espacio donde convergen diseño, memoria y comunidad.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.