En pleno corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, muy cerca del Zócalo, se encuentra un edificio que ha sido testigo de casi 500 años de historia, batallas, secretos y milagros: el Hospital de Jesús, también conocido como Hospital de Jesús Nazareno. Se trata nada menos que del hospital más antiguo de América, fundado en 1524 por el mismísimo Hernán Cortés con el objetivo de brindar atención médica sin distinción a indígenas, españoles y castas.
Cuenta la leyenda que el terreno donde se construyó fue el mismo en el que Moctezuma II y Cortés se encontraron por primera vez en 1519. Aunque hay estudios que cuestionan la ubicación exacta de ese encuentro, lo cierto es que el sitio conserva una carga simbólica e histórica muy especial. Durante siglos, el hospital ha servido como refugio para las y los más necesitados, y aunque ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, sigue en funcionamiento hasta el día de hoy.

Una joya arquitectónica que guarda siglos de saber
La primera piedra fue colocada en 1524 y el hospital comenzó a operar bajo el nombre de Hospital de la Purísima Concepción. Al principio se le conocía como el Hospital del Marqués, en referencia al título nobiliario de Cortés. Su diseño original fue obra de Carlos Olivas, pero la construcción fue tan compleja que participaron algunos de los arquitectos más importantes del virreinato, como Claudio de Arciniega, Pedro de Arrieta y Francisco Antonio Guerrero y Torres. El resultado: una obra que combina el estilo renacentista con detalles coloniales y barrocos, y que ha resistido terremotos, reformas urbanas y cambios políticos.
Uno de sus elementos más fascinantes es su patio interior, un cuadrángulo con arcadas esbeltas, jardines y escaleras de estilo renacentista. Las columnas originales toscanas han sido reemplazadas por otras más sobrias, pero la esencia se conserva. En el interior también se encuentran murales, bustos, retratos históricos, y hasta una sacristía con un techo artesonado de 1578, una obra de arte creada por Nicolás de Yllescas, que ahora es la oficina del director del hospital.
En uno de los corredores, aún se puede ver el que se considera el retrato más famoso de Hernán Cortés, acompañado por un busto realizado por Manuel Tolsá, el mismo escultor que diseñó la estatua de Carlos IV que hoy conocemos como “El Caballito”.

Milagros, ciencia y anécdotas en cada rincón
Entre los hechos históricos que han tenido lugar en este hospital destaca que aquí se realizó la primera autopsia en América en 1646, como parte de la formación médica de la Universidad Real y Pontificia. En 1715 se fundó la Regia Academia Mariana Practica Médica, una de las primeras instituciones en promover la profesionalización de la medicina en la Nueva España.
El nombre actual del hospital proviene de una imagen milagrosa de Jesús Nazareno que la institución ganó en una rifa entre hospitales, aunque la leyenda dice que fue obra de una mujer indígena llamada Petronila Jerónima, quien talló la escultura en 1663. Desde entonces, se le conoce como el Hospital de Jesús, y en su iglesia se encuentra una pequeña placa que marca el lugar donde estuvieron los restos de Cortés, aunque fueron trasladados en secreto en el siglo XIX ante el temor de que fueran profanados.
Del esplendor virreinal a la modernización médica
A lo largo de los siglos, el hospital ha sobrevivido gracias a los recursos dejados por Cortés en su testamento, incluyendo tierras de cultivo, y a la administración comprometida de médicos y filántropos. En 1934, el arquitecto José Villagrán García construyó un edificio de cinco pisos que alberga el consejo administrativo, cubriendo parcialmente la fachada colonial, aunque los patios y espacios originales fueron preservados.

Hoy en día, el Hospital de Jesús sigue ofreciendo atención médica a personas de escasos recursos. Cuenta con 64 médicos especialistas, 60 enfermeras y más de 100 trabajadores administrativos. Atiende unas 40 mil consultas al año, realiza miles de estudios y mantiene en operación una Escuela de Enfermería con 220 nuevos estudiantes cada ciclo escolar.
En los años recientes, el hospital ha sido reconocido por su labor social y recibió importantes apoyos del Patrimonio de la Beneficencia Pública, permitiendo la modernización de áreas como terapia intensiva y servicios críticos.
Una visita cargada de historia
Aunque muchas personas pasan por la Avenida 20 de Noviembre sin darse cuenta, detrás de una fachada sobria se encuentra este tesoro vivo de la Ciudad de México. Un lugar donde la historia se entreteje con la ciencia, la fe y la vocación médica. Entre los muros del Hospital de Jesús resuena la voz de los siglos, las memorias de conquistadores y los pasos de miles de pacientes que, generación tras generación, han encontrado alivio, consuelo o esperanza.
Ya sea por su legado arquitectónico, su papel pionero en la historia de la medicina o por las leyendas que lo envuelven, este hospital es, sin duda, uno de los espacios más fascinantes y poco conocidos del patrimonio mexicano.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.