En pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre la avenida 20 de Noviembre, se encuentra un recinto que parece pasar desapercibido entre el bullicio urbano, pero que guarda siglos de historia, arquitectura y leyenda: el Hospital de Jesús, oficialmente llamado Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno. Este hospital no solo es considerado el más antiguo de América, sino también un punto clave en la memoria colectiva del país, pues se dice que fue el lugar del primer encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma II en 1519.

Un hospital para todos en tiempos coloniales

Fundado en 1524 por Hernán Cortés, el Hospital de Jesús nació con una misión única para su época: atender por igual a españoles, indígenas y castas, sin distinciones. Cortés lo concibió como una institución laica, lo cual le permitió sobrevivir a las Leyes de Reforma del siglo XIX, que suprimieron muchas propiedades religiosas.

En sus primeros años fue conocido como el Hospital del Marqués, en referencia a Cortés, y más adelante adoptó el nombre actual tras ganar en una rifa una imagen milagrosa de Jesús Nazareno. Según la leyenda, esta escultura fue realizada por una indígena llamada Petronila Jerónima, y fue dedicada al hospital en 1665, dando origen al nuevo nombre popular: Hospital de Jesús.

Una joya arquitectónica de todos los tiempos

El hospital fue diseñado inicialmente por Carlos Olivas, aunque su construcción y mantenimiento atravesaron más de un siglo y fueron obra de muchos de los mejores arquitectos de la Nueva España, como Claudio de Arciniega, Pedro de Arrieta, Francisco Antonio Guerrero y Torres, entre otros.

El edificio original aún existe, aunque está parcialmente oculto por una fachada moderna de cinco pisos construida en 1934 por el arquitecto José Villagrán, como parte de la ampliación de la avenida 20 de Noviembre. A pesar de eso, se conservan los patios originales del siglo XVI, con sus arcadas, escaleras renacentistas, y detalles como el artesonado de madera de la antigua sacristía, obra de Nicolás de Yllescas (1578), que hoy decora la oficina del director del hospital.

Dentro de sus muros también se puede ver un mural contemporáneo que narra la historia de Cortés y la conquista, así como un busto del conquistador hecho por Manuel Tolsá. Aunque los restos de Cortés estuvieron aquí durante siglos, en 1882 fueron escondidos en secreto dentro del mismo recinto para evitar su profanación.

El primer hospital con autopsias en América

Además de su valor simbólico y arquitectónico, el Hospital de Jesús fue también pionero en la práctica médica. En 1646, se realizó aquí la primera autopsia documentada en América, destinada a enseñar anatomía a los estudiantes de la Real y Pontificia Universidad de México. Y en 1715, fundó la Regia Academia Mariana Práctica Médica, para promover la profesionalización de la medicina en la Nueva España.

Un hospital con muchas vidas

A lo largo de los siglos, el hospital se mantuvo gracias a las rentas dejadas por Cortés y la administración de sus herederos. En 1932 pasó a manos de un grupo de médicos, y desde entonces ha continuado en funcionamiento. Hoy en día, sigue brindando servicios médicos y al mismo tiempo es testigo vivo del mestizaje, de la historia urbana y de la evolución de la salud pública en México.


¿Sabías que…?

  • En sus muros hay firmas talladas en piedra de canteros y arquitectos del siglo XVI, como Diego Díaz de Lisboa (1535).
  • En el segundo piso aún se conserva un mural con rostros grotescos, que muchos creen erróneamente que son los familiares de Cortés.
  • Los murales de José Clemente Orozco, pintados entre 1942 y 1944, representan escenas sobre la guerra y la lucha social.

El Hospital de Jesús no es solo un centro de salud, sino también un monumento a la convivencia, la resistencia y la memoria. Un lugar que ha sabido adaptarse a los cambios de cada época sin perder el alma con la que fue concebido hace más de 500 años.