En plena calle de Donceles, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, sobrevive un edificio discreto pero lleno de historias que pocos conocen: el Hospital del Divino Salvador, el primer hospital psiquiátrico de México dedicado exclusivamente a mujeres. Fundado en 1687, su origen tiene más de acto de compasión que de gran proyecto político.
Un gesto de caridad que cambió la historia
Todo comenzó cuando José de Sáyago, un maestro ensamblador, acogió en su casa a una prima de su esposa con problemas mentales. Poco a poco, esa casa se fue llenando de mujeres que vagaban sin rumbo por la ciudad. La noticia llegó hasta el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas, quien no solo apoyó con limosnas, sino que impulsó la creación de un hospital más digno para ellas. Así nació el Hospital del Divino Salvador, nombrado así por la congregación religiosa que se encargó de su sostenimiento durante años.
De casa improvisada a edificio imponente
En 1700, el hospital se mudó a un nuevo edificio en la entonces llamada calle de Canoa (hoy Donceles #39), construido especialmente para albergar a las pacientes. La obra fue dirigida por la Compañía de Jesús, que se encargó de mejorar las instalaciones con terrenos comprados alrededor, ampliaciones y atención médica humanitaria que lo convirtieron en uno de los hospitales más reconocidos de la Nueva España.
Pero con la expulsión de los jesuitas en 1767, el hospital pasó al cuidado del Real Patronato, y comenzó su deterioro. Aunque intentaron restaurarlo durante el siglo XIX, especialmente bajo órdenes del virrey Félix Berenguer de Marquina, el esplendor jesuita nunca se recuperó del todo.
Una larga agonía… y una nueva vida
En 1847, el hospital fue entregado a las Hermanas de la Caridad, quienes lo mantuvieron en operación hasta que, en 1910, las últimas pacientes fueron trasladadas al recién inaugurado Manicomio General de La Castañeda, en el marco del Centenario de la Independencia.
Durante la Revolución Mexicana, el edificio fue ocupado por el Segundo Regimiento de Caballería, y estuvo a punto de ser demolido por órdenes del presidente Venustiano Carranza. Solo un 20% del edificio original sobrevivió.
El archivo que resiste al tiempo
Hoy en día, el inmueble alberga al Centro de Documentación Institucional de la Secretaría de Salud, que resguarda parte del archivo histórico del hospital y de la propia institución. Declarado monumento histórico nacional en 1932, este espacio no solo es testimonio de una época donde la salud mental era relegada al olvido, sino también de una ciudad que aprendió —poco a poco— a cuidar de su memoria y de sus muros.

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