En el corazón palpitante de la Ciudad de México, justo en la esquina de la calle Madero y la Plaza de la Constitución, se alza uno de los hoteles más emblemáticos del Centro Histórico: el Hotel Majestic. Con su elegante fachada de tezontle rojo y piedra chiluca, este edificio es mucho más que un alojamiento: es un testigo vivo de la historia del país y un mirador privilegiado del Zócalo capitalino.
De residencia virreinal a joya neocolonial
El terreno donde hoy se ubica el hotel fue originalmente otorgado por Hernán Cortés a uno de sus hombres de confianza: Rodrigo de Albornoz, contador real de la Nueva España. Allí construyó una residencia de dos pisos que formó parte del Viejo Portal de Mercaderes, un importante corredor comercial desde los primeros días de la colonia.
No está claro cuándo ni por quién se agregó el tercer piso, pero ya para inicios del siglo XX el edificio comenzaba a perfilarse como un hotel. Fue en 1925 cuando el arquitecto Rafael Goyeneche encabezó una importante remodelación que transformó su interior y consolidó su estilo neocolonial, en línea con la estética que el gobierno federal promovía para armonizar con el Palacio Nacional y el resto de la Plaza Mayor. El Hotel Majestic abrió oficialmente sus puertas en 1937, con 50 habitaciones que pronto se ganaron la admiración de viajerxs nacionales y extranjeros.
Arquitectura que cuenta historias
Más allá de su privilegiada ubicación, el Hotel Majestic destaca por conservar elementos originales que lo conectan con su pasado colonial. En su vestíbulo aún se pueden admirar mosaicos de talavera, una fuente de cantera, rejas de hierro forjado y una cuidada carpintería en madera que remite al barroco virreinal.
La fachada de tezontle (roca volcánica roja) y piedra chiluca (grisácea) no solo embellece el edificio, sino que lo integra armónicamente con el resto del Centro Histórico, especialmente desde su restauración en la década de 1950 como parte de un esfuerzo por regularizar las fachadas del Zócalo con un lenguaje arquitectónico coherente.
La mejor vista del Centro Histórico
Desde 1955, el séptimo piso del Majestic se convirtió en uno de los miradores más famosos del país. Su terraza ofrece una vista panorámica del Zócalo, el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y otras joyas arquitectónicas que han definido el rostro de la ciudad durante siglos. Ya sea al amanecer, durante la ceremonia del izamiento de la bandera, o al atardecer con la ciudad iluminada, la experiencia desde su terraza es simplemente inolvidable.
Un hotel con alma histórica
Hoy en día, el Hotel Majestic (operado por Best Western) cuenta con 81 habitaciones, muchas de ellas con balcones privados que dan directamente a la Plaza de la Constitución. Es el sitio ideal para quienes desean dormir en el corazón de la historia y despertar con vistas que no necesitan filtros.
Además, quienes buscan un descanso más tranquilo pueden optar por habitaciones con vista al patio interior, donde el bullicio del centro se silencia y la arquitectura sigue siendo protagonista.
Visítalo y redescubre el Zócalo
Si planeas hospedarte en el Majestic, la primavera y el verano son temporadas ideales para evitar multitudes y disfrutar del encanto del Centro Histórico. No obstante, vale la pena recordar que este rincón de la ciudad nunca descansa, y siempre hay algo por descubrir entre sus calles, museos, mercados y joyas arquitectónicas.
¿Sabías que…?
- El Majestic fue uno de los primeros hoteles en adoptar el estilo neocolonial impulsado por el gobierno mexicano.
- Está construido sobre uno de los solares más antiguos de la ciudad, asignado por Cortés tras la conquista.
- Su terraza ha sido escenario de entrevistas, sesiones fotográficas y escenas de películas ambientadas en el México del siglo XX.
Prepara tu Visita
Dirección: Av. Francisco I. Madero #73, Centro Histórico, Ciudad de México, CDMX
Página Web: hotelmajestic.com.mx
Instagram: instagram.com/bwhotelmajesticterraza
Facebook: facebook.com/bestwesterhotelmajestic.oficial
TikTok: tiktok.com/@bestwesternh.majestic

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.