A unos pasos de la Alameda Central, entre calles transitadas y edificios históricos, se levanta la Iglesia de la Santa Veracruz, uno de los templos más antiguos y cargados de historia en la Ciudad de México. Desde el siglo XVI ha sido testigo de terremotos, incendios, procesiones coloniales y hasta funerales de grandes personajes.
Una historia que viene desde Hernán Cortés
La historia de este templo comenzó poco después de la llegada de los españoles. Fue fundada por la archicofradía de la Santa Cruz, una hermandad impulsada por Hernán Cortés en agradecimiento por haber llegado con vida al puerto que, justamente, bautizaron como Veracruz.
Ya en 1568, cuando la población española de la ciudad crecía y la única parroquia no era suficiente, la pequeña ermita de la Santa Cruz fue elevada a parroquia para atender a los vecinos de la zona poniente y norte de la ciudad.
El templo barroco y sus secretos
A mediados del siglo XVIII, la iglesia fue reconstruida casi por completo bajo la dirección del arquitecto criollo Ildefonso de Iniesta Bejarano, quien le dio su aspecto actual. Sus portadas laterales y torres reflejan el estilo churrigueresco, lleno de ornamentos y detalles tallados en piedra. Por otro lado, la elegante fachada de la casa parroquial fue diseñada por Lorenzo Rodríguez, el mismo autor del Sagrario Metropolitano.
Aunque el interior fue ricamente decorado con retablos dorados y arte sacro, mucho se perdió en el siglo XX. Aun así, se conservan ángeles dorados en lo alto de las bóvedas y dos imágenes veneradas: el Cristo de los Siete Velos, supuestamente donado por el emperador Carlos V, y la Virgen de los Remedios, conocida también como la Gachupina, por su papel como protectora de los españoles durante la colonia.
Entre terremotos e incendios
Como si la historia no fuera suficiente, el templo ha enfrentado desastres naturales en tiempos recientes. El terremoto de 2017 dañó gravemente su estructura y obligó a cerrarlo al público. Poco después, en 2020, un incendio en la torre norte destruyó el órgano, vitrales y parte del campanario. A pesar de esto, la iglesia sigue de pie, protegida por apuntalamientos y por la memoria colectiva que guarda cada una de sus piedras.
Aquí descansa Manuel Tolsá
Un detalle poco conocido: en esta iglesia está enterrado Manuel Tolsá, el famoso arquitecto y escultor del periodo virreinal, autor del Palacio de Minería y de la estatua ecuestre de Carlos IV, también conocida como El Caballito. Era vecino del barrio y fiel asistente a misa en esta parroquia.

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