Entre retablos, lienzos monumentales y detalles simbólicos que invitan a mirar con calma, el Museo Nacional de Arte resguarda algunas de las representaciones más significativas de la adoración de los Reyes Magos en la pintura novohispana. Estas obras no solo narran un pasaje bíblico, también permiten seguir la evolución artística de México durante el periodo virreinal.

Diez salas del MUNAL están dedicadas a este periodo histórico, donde conviven grandes dinastías de pintores y figuras clave del arte en la Nueva España. Dentro de este acervo destacan piezas de Juan Rodríguez Juárez, Baltasar Echave Orio y José Juárez, artistas que reinterpretaron la epifanía con una riqueza visual y simbólica que aún hoy sorprende.

Una de las obras más llamativas es La epifanía de José Juárez, realizada hacia 1655. En ella, la Virgen y el Niño Jesús ocupan el centro de la escena junto a Melchor y Gaspar, mientras uno de los Reyes observa directamente al espectador, rompiendo la distancia entre la pintura y quien la contempla. Un detalle poco común se esconde en el copón colocado en el suelo: la firma del autor, un gesto que habla del prestigio que comenzaban a alcanzar los pintores de la época.

De Baltasar Echave Orio, el MUNAL conserva La adoración de los reyes, una obra temprana del siglo XVII en la que Melchor, representado como el más anciano, se inclina para besar los pies del Niño Jesús. El pesebre aparece rodeado de símbolos de poder, como coronas y espadas, mientras una estrella guía la escena con un haz de luz que se dirige al portal construido entre ruinas clásicas, un recurso frecuente en la pintura europea del periodo.

Otro punto culminante de la colección es la pintura de Juan Rodríguez Juárez, considerada el boceto aprobatorio del gran lienzo que más tarde realizaría para el Retablo de los Reyes en la Catedral Metropolitana. Además de su elaborado marco floral de inspiración flamenca, la obra guarda una sorpresa: el propio pintor se autorretrató como parte del cortejo que acompaña a los Reyes Magos, mirando directamente al espectador. Este gesto convierte al cuadro en un documento clave para entender la posición social y artística de los pintores en la Nueva España.

Muchas de estas obras fueron encargos del clero y formaron parte de ciclos pictóricos más amplios dedicados a la vida de Cristo o de la Virgen María. No es casual que la adoración de los Reyes Magos sea uno de los temas más representados en la historia del arte occidental, pues combina espiritualidad, poder simbólico y la posibilidad de mostrar virtuosismo técnico.

El Museo Nacional de Arte se encuentra en Tacuba número 8, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y abre de martes a domingo de 10 a 18 horas, ofreciendo una oportunidad ideal para reencontrarse con estas joyas del arte virreinal.