En el corazón empedrado de San Ángel, uno de los barrios más pintorescos y antiguos de la Ciudad de México, se esconde una joya arquitectónica que muchxs pasan de largo sin saber que están frente a un monumento histórico: la Casa de los Delfines, un enigmático inmueble que guarda siglos de historia, arte y un sinfín de detalles misteriosos tallados en piedra.

¿Qué es la Casa de los Delfines?

Ubicada en el Callejón de La Cita #2, esquina con la calle General Marcial Lazcano y muy cerca del Metrobús La Bombilla, la Casa de los Delfines es una construcción del año 1786, parte del antiguo casco de la Hacienda San Ángel Inn. Actualmente está catalogada como monumento histórico, y aunque no se puede acceder a su interior, su fachada es motivo suficiente para detenerse y admirarla con atención.

¿Por qué se llama Casa de los Delfines?

Aunque su nombre hace referencia a delfines, las figuras que custodian la entrada parecen más bien serpientes marinas, sirenas o monstruos acuáticos. Estas esculturas talladas en piedra volcánica flanquean el portón de madera tallado a mano, que también presenta rostros de frailes, caballeros medievales y símbolos religiosos. Todo este conjunto crea una estética única que mezcla influencias virreinales, prehispánicas y hasta medievales, convirtiéndola en una de las fachadas más singulares de la zona.

La historia detrás de sus muros

Durante el siglo XX, la casa fue habitada por el general Adolfo León Ossorio, un revolucionario regiomontano, poeta y coleccionista de arte. Con tan solo 15 años participó en la Revolución Mexicana y años más tarde fundó el Museo de la Defensa. Fue gracias a sus derechos de autor y su labor intelectual que logró adquirir esta propiedad, donde instaló un pequeño museo de armas y naval, y vivió hasta su fallecimiento en 1981. Su vida, mezcla de literatura, política y pasión museográfica, aportó un nuevo capítulo al legado de la casa.

San Ángel: un barrio con alma histórica

San Ángel, antes llamado Tenanitla, es una antigua población prehispánica que perteneció al señorío de Coyohuacan. Durante la época virreinal, se establecieron ahí los dominicos y carmelitas, quienes construyeron templos, colegios y haciendas. Con el paso del tiempo, el barrio se transformó en un lugar de descanso para la élite porfiriana, que construyó grandes casas de campo. Hoy en día, San Ángel conserva ese aire nostálgico entre sus callejones empedrados, muros de piedra y jardines frondosos.

La Casa de los Delfines es un testimonio silencioso de esa historia, una construcción que ha resistido el paso del tiempo y sigue provocando la curiosidad de quienes se detienen a contemplarla. Aunque no está abierta al público, puedes incluirla en un paseo dominical por San Ángel, idealmente después de recorrer el Mercado de las Artesanías o visitar la Plaza San Jacinto.; y al terminar tu paseo, puedes darte una vuelta a comer en el Mercado del Carmen y disfrutar de un rico postre en Moira’s BakeHouse.


📍 Información útil:

  • Dirección: Callejón de La Cita #2, Col. San Ángel Inn, CDMX
  • Acceso: Solo vista exterior (respetar propiedad privada)
  • Ideal para: Paseo cultural, fotografía, exploración histórica