La ciclovía de Calzada de Tlalpan se ha convertido en una promesa a medio cumplir dentro del mapa de movilidad ciclista de la Ciudad de México. Aunque las autoridades capitalinas anunciaron que la obra estaría lista en noviembre de 2025, el trazo permanece inconcluso y presenta una serie de riesgos para quienes ya la utilizan a diario.

A lo largo de esta importante arteria, la ciclovía avanza de forma fragmentada. El proyecto, dividido en ocho contratos y con un presupuesto aprobado de 77.6 millones de pesos, muestra largos segmentos sin confinamiento físico, cruces mal resueltos y superficies deterioradas que obligan a ciclistas a compartir el espacio con automóviles, baches y obstáculos improvisados.

Durante un recorrido completo por el trayecto que va desde la estación Chabacano del Metro hasta el Estadio Azteca, se pudieron observar cambios abruptos en el diseño, tramos interrumpidos y carriles que desaparecen sin previo aviso. Estas condiciones no solo dificultan la circulación, sino que incrementan el riesgo de accidentes en una de las calzadas más transitadas del sur de la ciudad.

Cruces peligrosos y diseño inconcluso en la ciclovía de Calzada de Tlalpan

Uno de los principales problemas del proyecto son los cruces viales. A lo largo del trazo se identificaron al menos ocho puntos donde la ciclovía carece de confinamiento, señalización clara o medidas de control de velocidad. En estos espacios, las bicicletas quedan expuestas al flujo vehicular, sin elementos que garanticen un cruce seguro.

La falta de continuidad y de criterios unificados de diseño convierte la ciclovía en una experiencia irregular, donde los usuarios deben adaptarse constantemente a condiciones cambiantes. Para quienes se mueven en bicicleta como medio de transporte cotidiano, estos vacíos representan un retroceso en la construcción de infraestructura segura y funcional.

Mientras la obra sigue avanzando a ritmos desiguales, la ciclovía de Tlalpan plantea una pregunta de fondo sobre la planeación del espacio público y la prioridad real que se le da a la movilidad sustentable en la capital.