La Compañía Nacional de Ópera entra en 2026 con una temporada que apuesta por el diálogo entre la gran tradición operística y una mirada contemporánea capaz de llevar la ópera más allá del Palacio de Bellas Artes. Ópera, conciertos sinfónico-corales y proyectos itinerantes conforman una programación que busca ampliar públicos sin renunciar a la exigencia artística.

Tras un 2025 marcado por funciones con localidades agotadas y la participación de más de 200 artistas nacionales e internacionales, la CNO plantea una temporada que consolida su lugar como referente operístico en México. El programa se articula en tres ejes: producciones operísticas, conciertos a cargo del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, y las actividades formativas y de extensión del Estudio de la Ópera de Bellas Artes, orientadas a la proyección de jóvenes cantantes.

Ópera que dialoga con su tiempo

La temporada operística inicia en marzo con el estreno en México de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, una obra clave del siglo XX que combina crítica social, ironía y experimentación musical. La producción marca el arranque de un año donde la ópera se entiende como un espacio para reflexionar sobre el poder, la violencia, la identidad y el deseo.

En abril, la CNO conmemora los 150 años del natalicio de Manuel de Falla con el programa doble El amor brujo y La vida breve, una colaboración con la Compañía Nacional de Danza que cruza música, cuerpo y escena para repensar el conflicto de clases, la libertad individual y el peso de las tradiciones.

La programación continúa en mayo con Werther, de Jules Massenet, protagonizada por el tenor mexicano Ramón Vargas, una obra esencial del repertorio francés inspirada en la novela de Goethe. En octubre, Tosca, de Giacomo Puccini, llegará con un elenco encabezado por Arturo Chacón Cruz y Alfredo Daza, además de representar a la CNO en la edición 54 del Festival Internacional Cervantino.

El cierre de la temporada, en diciembre, estará marcado por el programa doble La señora en su balcón, de Luis Sandi con texto de Elena Garro, y Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, una propuesta que también destaca por la participación de creadoras escénicas y nuevas voces en la dirección teatral.

De Beethoven y Mahler a la canción popular mexicana

La temporada de conciertos amplía el horizonte musical con obras que van de Beethoven, Mahler y Ravel a la reinterpretación lírica de la canción popular. En febrero, el Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes abrirán actividades con un programa que incluye piezas de Britten y Beethoven.

Uno de los momentos más esperados será la gala del tenor Arturo Chacón Cruz, dedicada al repertorio inmortalizado por Juan Gabriel y José José, una propuesta que vuelve a tender puentes entre la ópera y otros públicos desde una perspectiva vocal y emocional distinta.

En los meses siguientes destacan interpretaciones de Carmina Burana, la Sinfonía núm. 2 de Gustav Mahler en colaboración con la Orquesta Sinfónica Nacional, y Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, pieza donde el coro se convierte en paisaje sonoro y narrativo.

Ópera fuera del Palacio de Bellas Artes

Uno de los ejes más significativos de la temporada es la vocación itinerante y formativa del Estudio de la Ópera de Bellas Artes. Producciones como Le pauvre matelot, Le dernier sorcier, Il trionfo dell’onore y Lost Highway se presentarán en espacios alternativos, en colaboración con instituciones como la UNAM, con el objetivo de acercar la ópera a comunidades que rara vez tienen acceso a ella.

La temporada 2026 reafirma así una visión de la ópera como arte vivo, capaz de habitar distintos territorios, dialogar con su contexto social y formar nuevas generaciones de intérpretes y espectadores, sin perder el rigor musical y escénico que distingue a la Compañía Nacional de Ópera.