Enero no solo marca el inicio de un nuevo año. Para muchas personas, también llega acompañado de preocupaciones económicas que se arrastran desde las fiestas decembrinas y que terminan afectando algo más profundo que el bolsillo: la salud mental. La llamada cuesta de enero se ha convertido en un fenómeno que impacta el estado de ánimo, la energía cotidiana y la forma en que las personas enfrentan el regreso a la rutina.
De acuerdo con la organización Voz Pro Salud Mental, los gastos no planeados y la acumulación de deudas después de las celebraciones suelen detonar sentimientos de estrés, ansiedad e incluso desánimo. Este impacto no se limita a lo financiero, sino que influye directamente en la organización personal, la motivación y el bienestar emocional durante las primeras semanas del año.
Iniciar enero implica reajustar hábitos, prioridades y expectativas. En ese proceso, las emociones juegan un papel central. La presión por cumplir compromisos económicos puede generar una sensación de agotamiento temprano, especialmente cuando se suma al regreso a las actividades laborales y escolares. Identificar estas emociones resulta clave para evitar que se transformen en una carga persistente.
Especialistas y organizaciones dedicadas a la salud mental coinciden en que la planeación consciente puede reducir significativamente los niveles de ansiedad. Tener claridad sobre las decisiones financieras, establecer presupuestos realistas y evitar gastos impulsivos no solo ayuda a recuperar el equilibrio económico, sino que también aporta una sensación de control que impacta positivamente en el estado emocional.
Sin embargo, la cuesta de enero también puede leerse desde otra perspectiva. El proceso de reorganización financiera abre la posibilidad de fortalecer vínculos familiares, replantear hábitos de consumo y valorar la sencillez. Compartir preocupaciones, dialogar en casa y buscar apoyo en la red cercana ayuda a disminuir el estrés y refuerza la sensación de pertenencia.
Desde Voz Pro Salud Mental se sugiere acompañar la planeación económica con prácticas de autocuidado emocional, como ejercicios de respiración, actividad física moderada y momentos de pausa consciente. Reconocer que el inicio de año puede ser emocionalmente demandante permite transitarlo con mayor empatía hacia uno mismo y hacia los demás.
Más que una etapa que deba superarse a toda costa, la cuesta de enero puede convertirse en un momento de reflexión sobre la relación entre economía, emociones y bienestar. Atender la salud mental desde el inicio del año es una forma de construir resiliencia y de comenzar el calendario con bases más sólidas.

Entérate de todo lo que está ocurriendo en temas culturales, gastronómicos y turísticos en la Ciudad de México.
Mantente informadx con todas las noticias que publicamos todos los días.