La futura Línea 5 del Cablebús no solo ampliará el sistema de transporte por cable de la Ciudad de México, también aspira a convertirse en un referente urbano donde infraestructura, diseño y paisaje dialoguen. Así lo plantea Konstantinos Panagiotou, CEO de Doppelmayr México, al destacar que el proyecto incorpora desde su origen una visión arquitectónica encabezada por la arquitecta mexicana Gabriela Carrillo.
Con un trazo de 15.2 kilómetros y 12 estaciones, la Línea 5 será la más extensa del mundo en su tipo, tanto por longitud como por número de paradas. Su construcción comenzó en diciembre y se desarrolla en una ciudad donde el Cablebús ya dejó de ser novedad para convertirse en parte del día a día.
Una línea que crece en escala y tiempo
A diferencia de las líneas anteriores, la Línea 5 implica un proceso de ejecución más largo. Mientras proyectos previos se completaron en alrededor de 24 meses, esta nueva ruta contempla un plazo aproximado de 30 meses, debido a su dimensión y complejidad.
El nuevo trazo duplica las estaciones de la Línea 3 y triplica su extensión, lo que obliga a una planeación distinta, tanto en obra civil como en logística urbana. Actualmente, los trabajos se concentran en estudios de suelo, levantamientos topográficos y el diseño de estaciones, una fase clave para un sistema que se inserta en zonas de pendientes pronunciadas y calles estrechas.
Los componentes electromecánicos del sistema se fabrican en Austria, mientras que las cabinas se producen en Suiza, siguiendo el modelo utilizado en las líneas previas del Cablebús capitalino. Se prevé que los primeros elementos lleguen a la Ciudad de México en un plazo de siete a ocho meses.
Arquitectura como parte del sistema
Uno de los elementos distintivos de la Línea 5 es la incorporación temprana de un diseño arquitectónico definido. A diferencia de los primeros proyectos, donde la arquitectura se resolvía de manera más funcional, esta línea integra la visión de Gabriela Carrillo, reconocida por su trabajo sensible al contexto, el territorio y los materiales.
La participación de Carrillo no altera el funcionamiento técnico del sistema, pero sí busca dotar a las estaciones de una identidad propia, capaz de dialogar con el entorno urbano y natural por el que atraviesa la línea. Esta decisión marca una evolución en la forma en que el Cablebús se piensa no solo como transporte, sino como infraestructura pública con valor cultural y urbano.
Tecnología probada y presencia humana
En términos tecnológicos, la Línea 5 mantiene la misma plataforma utilizada desde la Línea 1: el sistema D-Line de Doppelmayr. La empresa ha optado por conservar un modelo uniforme que garantice continuidad operativa y mantenimiento estandarizado.
Aunque existen góndolas con operación totalmente automatizada, en la Ciudad de México se mantiene la presencia de personal en estaciones y operación diaria, una decisión que responde tanto a la atención a usuarios como a las dinámicas propias del espacio público capitalino.
Terreno, ciudad y logística
Hasta ahora, no se han reportado conflictos en la liberación del derecho de vía, un factor que suele retrasar proyectos de esta escala. Según Panagiotou, las áreas destinadas a estaciones y torres ya están disponibles, lo que permite avanzar sin contratiempos administrativos.
El mayor reto se encuentra en la topografía y la logística de montaje, especialmente en zonas con calles angostas que dificultan el acceso de maquinaria pesada. No obstante, se trata de un escenario ya conocido por la empresa, tras su experiencia en las líneas anteriores.
Un nuevo eslabón en la red del Cablebús
Con un costo aproximado de 8,000 millones de pesos, la Línea 5 atravesará las alcaldías Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Benito Juárez, conectando zonas de alta pendiente con el Centro de Transferencia Modal Mixcoac, donde enlazará con las Líneas 7 y 12 del Metro.
El proyecto está pensado para beneficiar a más de 130,000 personas, especialmente habitantes de colonias con accesos complejos. El sistema se dividirá en una línea troncal de nueve estaciones y una antena secundaria con tres paradas adicionales, ampliando la cobertura hacia áreas de difícil conexión vial.
Más allá de su función de transporte, la Línea 5 se perfila como la siguiente etapa del Cablebús, una donde la movilidad aérea se combina con arquitectura, paisaje y ciudad, redefiniendo la manera en que la infraestructura pública puede incidir en la experiencia urbana cotidiana.

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