La Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa acaba de inscribirse en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, un reconocimiento que coloca a una de las tradiciones más emblemáticas de la Ciudad de México en el mapa cultural global. El anuncio se realizó el 10 de diciembre de 2025 durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, celebrada en Nueva Delhi, India.
Más allá de su profundo origen religioso, la Pasión de Cristo de Iztapalapa fue reconocida por su capacidad para fortalecer la cohesión social, promover el ejercicio de los derechos culturales y preservar saberes comunitarios que se transmiten de generación en generación. Para la UNESCO, esta práctica cumple de manera ejemplar los criterios de salvaguardia, al ser una expresión viva que articula identidad, memoria colectiva y participación comunitaria.
Uno de los elementos centrales para la inscripción fue la participación activa de la comunidad de los ocho barrios originarios de Iztapalapa —San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara— así como del Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. (COSSIAC). Año con año, habitantes de la alcaldía asumen los papeles de actores, organizadores, artesanos y responsables logísticos, reafirmando el carácter comunitario de la representación.
La historia de esta tradición se remonta a 1843, cuando la población de Iztapalapa realizó una promesa al Señor de la Cuevita tras superar una epidemia de cólera. Inspirada en el teatro evangelizador de la época virreinal, la representación ha tenido lugar de forma ininterrumpida desde entonces, sumando en 2025 un total de 182 ediciones. Lo que comenzó como un acto de fe se convirtió, con el tiempo, en uno de los rituales culturales más significativos del país.
El proceso de reconocimiento internacional no fue inmediato. En 2012, la Pasión de Cristo de Iztapalapa fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México; posteriormente, en 2016, obtuvo la declaratoria como Patrimonio Cultural Intangible de Iztapalapa, iniciativa impulsada durante la gestión de Clara Brugada Molina como alcaldesa. Más adelante, en marzo de 2023, fue incorporada al Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de México, tras un proceso de fortalecimiento de la gestión comunitaria acompañado por la Secretaría de Cultura y el INAH.
La candidatura ante la UNESCO fue promovida de manera conjunta por el COSSIAC, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México —a través de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad—, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Gobierno de la Ciudad de México y la Alcaldía Iztapalapa. El Comité Intergubernamental destacó especialmente el respeto al consentimiento libre, previo e informado de la comunidad, así como la calidad del material audiovisual que documentó la tradición desde la voz de sus propios portadores.
Actualmente, la representación cuenta con un Plan de Salvaguardia elaborado por el COSSIAC en coordinación con los tres niveles de gobierno. Este documento contempla acciones en materia de protección civil, seguridad, conservación del patrimonio histórico, sostenibilidad ambiental, educación y difusión cultural, con el objetivo de garantizar la continuidad de la tradición sin perder su esencia comunitaria.
Con esta inscripción, la Pasión de Cristo de Iztapalapa se consolida como una expresión cultural que trasciende fronteras y generaciones. Su reconocimiento por la UNESCO no solo celebra la fe y la devoción, sino también la capacidad de una comunidad para organizarse, preservar su memoria y mantener viva una tradición que, año con año, conmueve a millones de personas en México y el mundo.

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