A principios de los años 70, una fiesta privada en la Ciudad de México terminó convertida en uno de los episodios más escandalosos de la época. Más de 140 personas fueron detenidas durante una redada policiaca que involucró a figuras como Alejandro Jodorowsky, Isela Vega y José Alonso. Lo que para algunos asistentes era simplemente una noche de música, drogas y espíritu contracultural, para las autoridades se transformó en un caso ejemplar de moral pública y persecución juvenil.
Ese episodio olvidado durante décadas es reconstruido en Redada en una fiesta hippie, del periodista Rafael Cabrera, publicado por Debate. Más que una simple crónica policial, el libro funciona como una radiografía del México autoritario de los años 70, donde la vigilancia sobre los cuerpos, la sexualidad y la vida privada formaba parte de la maquinaria social y política del momento.
La historia comienza con una reunión organizada por un joven de clase alta que aprovecha la ausencia de sus padres para abrir las puertas de una residencia capitalina. La invitación se extendió rápidamente entre estudiantes, artistas, extranjeros y jóvenes atraídos por la estética hippie que comenzaba a expandirse en el país. Entre rock, alcohol, marihuana y LSD, la fiesta creció hasta convertirse en un pequeño retrato de la contracultura mexicana de la época. 🌙🎸
Sin embargo, la madrugada cambió de tono cuando la policía irrumpió en el lugar y realizó una detención masiva que pronto ocupó titulares sensacionalistas. Algunos periódicos describieron el encuentro como una “orgía hippie”, alimentando el miedo social alrededor de la juventud rebelde y las drogas, en una época marcada por el conservadurismo y la tensión política posterior al movimiento estudiantil de 1968.
A través de testimonios, archivos periodísticos y distintas versiones de los involucrados, Cabrera reconstruye una historia llena de contradicciones y zonas grises. El resultado es una narración coral que no solo intenta explicar qué ocurrió aquella noche, sino también cómo los medios y las autoridades construyeron un escándalo alrededor de ella.
Entre los hallazgos que recupera el libro aparece un dato revelador: años después, la redada fue utilizada en textos jurídicos como ejemplo de abuso de autoridad, debido a que las detenciones se realizaron sin orden judicial y vulnerando garantías individuales. El caso se convirtió así en un símbolo de los excesos del aparato policiaco durante aquellos años.
La investigación también recupera detalles poco conocidos, como la presencia del artista Arturo Vega, quien tras aquella experiencia emigró a Nueva York y terminaría diseñando el célebre logotipo de Ramones, una de las imágenes más reconocibles en la historia del punk. Otro episodio llamativo involucra a Olga Breeskin, quien logró escapar de la redada y presentarse esa misma noche en un cabaret.
Más allá del anecdotario, Redada en una fiesta hippie explora cómo la memoria colectiva transforma los hechos con el paso del tiempo. Las versiones contradictorias, los silencios y los vacíos narrativos convierten el caso en una reflexión sobre la verdad histórica y sobre la forma en que ciertos episodios incómodos terminan diluidos entre el escándalo y el olvido.
Con esta investigación, Rafael Cabrera vuelve a acercarse a personajes y momentos donde política, cultura y poder se entrelazan. El autor, egresado de la UNAM y colaborador de medios como Gatopardo y El País, ha desarrollado buena parte de su trabajo alrededor de historias que revelan las fisuras sociales y políticas de México contemporáneo.

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