La Línea 3 del Metro de la Ciudad de México, una de las más utilizadas por estudiantes, trabajadores y habitantes del norte y sur de la capital, se encamina hacia un proceso de renovación que busca aprender de las lecciones dejadas por la rehabilitación de la Línea 1. Para evitar retrasos prolongados y conflictos legales, las autoridades capitalinas plantean que los trabajos no recaigan en una sola empresa, sino en varias compañías que se repartan las distintas fases del proyecto.
El director del Sistema de Transporte Colectivo (STC), Adrián Rubalcava, explicó que la estrategia responde a los problemas que surgieron durante la modernización de la Línea 1, donde depender de un solo proveedor derivó en retrasos de varios años. La intención ahora es diseñar un esquema más flexible, con un grupo integrador que coordine a diferentes empresas mediante contratos independientes.
Un proyecto marcado por el desgaste de la infraestructura
La Línea 3, que corre de Indios Verdes a Universidad, presenta desde hace tiempo señales visibles de deterioro. En tramos como el que va de Potrero a La Raza, se han detectado hundimientos que ya afectan las vías y refuerzan la urgencia de una intervención profunda. Sin embargo, la complejidad del proyecto exige una planeación cuidadosa para no repetir errores administrativos ni técnicos.
Rubalcava señaló que el Metro atraviesa actualmente un litigio con la empresa china CRRC Zhuzhou Locomotive, encargada de los trabajos en la Línea 1, debido a los retrasos en la entrega. Aunque reconoció la calidad de los trenes fabricados por esta compañía, subrayó que el nuevo modelo de trabajo buscará evitar que una sola empresa concentre toda la responsabilidad del proyecto.
Licitaciones abiertas y trabajos después del Mundial 2026
La rehabilitación de la Línea 3 no comenzará de inmediato. De acuerdo con las autoridades, las obras se realizarán después del Mundial de Futbol 2026, con el objetivo de no afectar la movilidad diaria de los usuarios ni la llegada de turistas durante el evento internacional. Mientras tanto, el gobierno capitalino prepara una licitación que permitirá recibir propuestas de distintas empresas, incluida CRRC, para definir cómo se distribuirán los trabajos.
El director del STC explicó que este modelo permitiría al Metro concentrarse en la supervisión general del proyecto, sin asumir directamente la administración de cada etapa, una tarea que en el pasado consumió tiempo y recursos.
Un cambio de estrategia para el futuro del Metro
El caso de la Línea 3 refleja un giro en la forma en que la Ciudad de México planea abordar la modernización de su sistema de transporte más emblemático. Más allá de una simple obra de infraestructura, la renovación implica decisiones administrativas, legales y técnicas que impactan directamente en millones de usuarios.
Con la experiencia de la Línea 1 todavía fresca, la apuesta ahora es clara: diversificar responsabilidades para reducir riesgos, agilizar procesos y garantizar que una de las líneas más importantes del Metro capitalino pueda renovarse sin quedar atrapada en retrasos prolongados.

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