Por primera vez en Latinoamérica, una tradición indígena viva ha sido reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Se trata de la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta, un corredor biocultural ancestral de más de 500 kilómetros que atraviesa cinco estados del norte y occidente de México: Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.

Este reconocimiento, anunciado el sábado 12 de julio de 2025 durante la 47ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial en París, representa un parteaguas en la protección del legado espiritual y cultural del pueblo wixárika (huichol), que durante siglos ha recorrido este camino como parte de su ciclo ceremonial para honrar a la tierra, fortalecer su vínculo con los elementos naturales y asegurar la fertilidad de la milpa.

Un tejido de caminos sagrados y saberes ancestrales

A diferencia de un solo sendero, esta ruta ceremonial es una “trenza de caminos” que conecta 20 sitios sagrados distribuidos en diversas regiones ecológicas. Cada uno de estos puntos —como Tatei Jaramara, Tuapurie o Huiricuta (Wirikuta)— está profundamente vinculado con rituales, peregrinaciones y mitologías que conforman el corazón espiritual del pueblo wixárika.

En estos sitios se celebra la relación con las deidades del maíz, el agua, el fuego y el viento, así como con su planta sagrada, el hikuri (peyote), cuya conservación también se encuentra bajo amenaza por la expansión minera y agrícola en la región.

Un patrimonio vivo en defensa de su territorio

El valor de esta ruta no es únicamente simbólico. Como señaló Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura, este reconocimiento llega en un momento histórico para México, como un acto de justicia cultural hacia los pueblos originarios. Se trata de la primera inscripción en América Latina de una tradición indígena viva en la Lista del Patrimonio Mundial, lo que también otorga a esta ruta un estatus de protección internacional sin precedentes.

Por su parte, Diego Prieto Hernández, director del INAH, destacó que el reconocimiento internacional es también una herramienta para la defensa del territorio y la supervivencia cultural de los wixaritari. “Hoy, su sabiduría espiritual ha sido reconocida como un legado de valor universal, algo que debemos proteger, estudiar y difundir”, afirmó.

El Camino de Nuestro Abuelo Fuego

Conocida también como Tatehuarí Huajuyé o “El Camino de Nuestro Abuelo Fuego”, la ruta a Wirikuta no solo es una vía ceremonial. Es un testimonio excepcional de cómo los pueblos mesoamericanos integran el paisaje natural, la arquitectura tradicional, la agricultura y los rituales en una cosmovisión que perdura hasta hoy.

La declaratoria fue posible gracias a una larga lucha del Consejo Regional Wixárika, autoridades tradicionales y organizaciones aliadas, entre ellas el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), el INAH, la Secretaría de Cultura y la asociación Conservación Humana A.C. Como expresó el representante Totupica Candelario Robles desde París, la inscripción responde a las amenazas que han puesto en riesgo no solo el territorio, sino el equilibrio espiritual del pueblo wixárika.

México: líder en patrimonio cultural mundial

Con esta inscripción, México alcanza 36 sitios reconocidos por la UNESCO, consolidándose como el país con más Patrimonios Mundiales en América y el séptimo a nivel global. La Ruta Wixárika se une a otras joyas culturales y naturales como Teotihuacán, el Valle de Tehuacán-Cuicatlán y los centros históricos de Oaxaca y Zacatecas, aunque con un matiz crucial: es la única reconocida por mantener viva una práctica ritual milenaria hasta nuestros días.