La Ruta Wixárika hacia los Sitios Sagrados de Wirikuta, una de las tradiciones más profundas y significativas del pueblo wixárika, ha sido declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Se trata de un corredor biocultural de más de 500 kilómetros que atraviesa los estados de Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, y que preserva no solo el paisaje natural, sino también la espiritualidad y cosmovisión de una cultura indígena viva.
Esta histórica declaratoria, anunciada el pasado 12 de julio de 2025, representa un hito no solo para México, sino para toda la humanidad, ya que reconoce el valor universal de un patrimonio cultural inmaterial que sigue practicándose activamente.
Un camino sagrado que sigue vivo
La ruta wixárika, también conocida como “El Camino de Nuestro Abuelo Fuego”, es mucho más que un trayecto físico. Es un ciclo ceremonial que año con año recorren las comunidades para mantener su vínculo con la tierra, las deidades, los elementos naturales y sus antepasados. En ella, pasos, cantos y danzas se entrelazan con paisajes de bosques, ríos, montañas e islotes, conformando un testimonio único de conocimiento ancestral y sabiduría ambiental.
Durante la ceremonia de anuncio, realizada en la conferencia “Las Mañaneras del Pueblo” del 14 de julio, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, subrayó que este reconocimiento no solo protege un territorio físico, sino un universo simbólico que abarca la oralidad, la arquitectura tradicional, la agricultura, los sitios sagrados y las peregrinaciones rituales.
“Estamos ante una cultura indígena viva, que conserva y transmite su forma de entender el mundo a nuevas generaciones”, expresó.
Un patrimonio de todos
El logro es el resultado de casi tres décadas de trabajo conjunto entre las comunidades wixaritari, los ejidos locales, organizaciones civiles y el gobierno mexicano. Esta alianza ha permitido consolidar la protección de una ruta ceremonial que tiene un profundo sentido ecológico, espiritual y cultural.
Con esta inscripción, México alcanza 36 bienes reconocidos como Patrimonio Mundial, consolidándose como el país de América con mayor número de inscripciones y el séptimo a nivel global. La Ruta Wixárika se une a sitios como el centro histórico de Oaxaca, Teotihuacán, el Valle de Tehuacán-Cuicatlán o la reserva del Pinacate, pero con una diferencia significativa: es la primera vez que se reconoce formalmente un patrimonio cultural vivo que sigue activo entre sus comunidades originarias.
Un mensaje para el mundo
Esta ruta ceremonial no solo representa a los wixaritari, sino también a los pueblos na’ayeri, o’dam y meshikan, con quienes comparten una geografía sagrada. En palabras de Prieto Hernández, este reconocimiento también implica una responsabilidad compartida: preservar el legado y el territorio de estas comunidades en armonía con el entorno natural.
El video proyectado durante la ceremonia mostró cómo esta peregrinación anual no es solo un ritual, sino un acto educativo y comunitario: un legado que se pasa de generación en generación para asegurar que la sabiduría indígena siga presente y dialogando con el mundo actual.

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