En el escenario, las historias no caminan: se persiguen, se devoran y a veces se contradicen con gusto. Así ocurre en La comedia de las acotaciones o la farsa trágica de unos ojos ajenos a Edipo, la pieza póstuma de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo, que finalmente encuentra vida escénica en el Foro La Gruta bajo la dirección de Alfonso Cárcamo.

El montaje, impulsado por Cacumen Producciones en colaboración con Seres Comunes, no solo rescata un texto inédito publicado por primera vez en 2024 dentro de su obra completa, también reactiva la conversación sobre uno de los dramaturgos más singulares del teatro mexicano contemporáneo. A más de dos décadas de su muerte, su escritura sigue operando como un artefacto raro: un mecanismo donde el lenguaje se quiebra, se dobla y se ríe de sí mismo.

La puesta en escena funciona como una caja de espejos. Cárcamo propone un dispositivo donde los teatrinos se multiplican dentro de otros teatrinos, manipulados en vivo por el elenco con técnicas cercanas al teatro de objetos y títeres. El resultado no es solo visual: replica la lógica interna del texto, una estructura metateatral donde las historias nacen dentro de otras historias, como muñecas rusas que nunca terminan de abrirse.

En este universo llamado Calánime, las Musas deciden romper el orden por puro aburrimiento. Su invocación desata un caos narrativo donde los personajes pierden su destino o lo arrebatan a otros, mientras Mérope, impulsada por un hambre voraz de amor, comienza a devorar todas las historias, incluida la del propio autor. En medio de este torbellino, apenas una acotación o una nota al pie podría recomponer el rumbo, aunque nadie confía demasiado en el poder de la palabra.

El elenco, integrado por Guadalupe Damián, Mónica Huarte, Nahim López Mancebo del Castillo, Alicia Martínez, Pedro Mira, Adriana Morales, Carmen Ramos, Mayra Sérbulo y Patricia Yáñez, sostiene esta maquinaria escénica con precisión y juego. La propuesta exige cuerpos disponibles para el tránsito constante entre planos narrativos, donde actuar también implica manipular, construir y desmontar la ficción frente al espectador.

Más allá de su complejidad formal, la obra conecta con inquietudes actuales. Mancebo del Castillo ya exploraba temas como la identidad mutable, el género fluido y la fragilidad de las estructuras amorosas mucho antes de que se instalaran en la discusión pública. Su teatro no dicta respuestas, pero sí incomoda: cuestiona las formas heredadas y propone romperlas, incluso si eso implica quedarse sin relato por un momento.

El diseño escénico de Patricia Gutiérrez Arriaga refuerza esta idea de inestabilidad. La bocaescena se convierte en un espacio en demolición, atravesado por transparencias y pasillos que permiten ver múltiples acciones sucediendo casi al mismo tiempo. Nada está completamente cerrado; todo parece a punto de transformarse o colapsar.

Lejos de ser un homenaje solemne, el montaje apuesta por la risa como vía de acceso. Hay ironía, exceso y una conciencia constante de que el teatro también puede burlarse de sí mismo. En ese gesto, la obra encuentra su pulso más contemporáneo: en un mundo saturado de relatos que se consumen sin pausa, aquí las historias se rebelan y exponen su propia fragilidad.

La comedia de las acotaciones o la farsa trágica de unos ojos ajenos a Edipo se presenta del 9 de mayo al 14 de junio de 2026 en el Foro La Gruta, con funciones de jueves a domingo. Es una oportunidad para acercarse a un autor que convirtió la dramaturgia en un laboratorio de formas y sentidos, y cuya voz, lejos de apagarse, sigue resonando con una claridad incómoda y necesaria.